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Juan Manuel Ospina 13 Feb 2013 - 11:00 pm

¿Zonas de reserva o de desarrollo campesino?

Juan Manuel Ospina

De La Habana viene una negociación cargada de… zonas de reserva campesina.

Por: Juan Manuel Ospina
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Un concepto técnico-político que manejan los agraristas y que según se desprende de lo conocido sobre la negociación en curso con las FARC, será elemento importante en los acuerdos y luego en las tareas de reforma rural, que harán parte del postconflicto.

Las zonas de reserva campesina (ZRC) nacen al tiempo con las de desarrollo empresarial en el Título XII de la ley 160 del 94, con la cual César Gaviria y su ministro de Agricultura y Desarrollo Rural José Antonio Ocampo buscaron recentrar la política sectorial, luego de su descarrilamiento por la apertura económica salvaje adelantada en la primera parte de ese gobierno. El propósito, abrirle el camino a la equidad social y la eficiencia económica, que aún revolotea sobre las cabezas de los negociadores habaneros.

ZRC para fomentar “la pequeña propiedad rural” en comunidades y economías organizadas, con alma campesina – minifundistas y colonos - en territorios con características agroecológicas y socioeconómicas definidas con predominio de baldíos, estén o no en las fronteras agrícolas del país. Su propósito, no solo prevenir la descomposición de esas economías y comunidades campesinas sino buscar que en esas zonas nazca una clase media rural. Territorios no solo para resistir, para no perder el alma, sino para avanzar, para transformar “lo campesino”. Territorios como escenarios de un campesinado moderno.

El nombre de reserva campesina, asimilable al de resguardo indígena, resalta el propósito de preservar sobre el de transformar. Pero no se pueden entender éstas como museos vivientes de un mundo campesino asediado por la modernidad donde de expresa la visión de un campesinismo romántico y profundamente reaccionario, con tufillo feudal, por anticapitalista; ni convertirse en la bandera de un izquierdismo ingenuo y ahistórico (¡ qué diría Marx ¡), envuelto en un discurso gaseoso del ambientalismo y de la participación ciudadana, en donde se oyen más las voces de los burócratas – los oficiales y los de “la participación” – que la del campesino, sobre todo del joven que se retuerce de solo pensar que su futuro pueda estar amarrado al azadón, a semejanza de lo que fue el de sus padres y abuelos.

Las FARC han tomado distancia de esa visión. Retardataria. Defienden la vigencia y los derechos de los campesinos, sus familias y sus comunidades, sintonizados con eso que llaman “el sentimiento nacional, a ser ciudadanos plenos, con capacidad para decidir y comprometerse con una reforma rural que los reconozca junto con indígenas y negros, sin cerrarles las puertas a los empresarios agrícolas. Eso sí con una condición, que sean de verdad empresarios y no simples rentistas, generadores de empleos, de alianzas productivas con unos pequeños organizados y fortalecidos, y no cazadores de valorización, a semejanza de su contraparte urbana con los “lotes de engorde”. Ya no es el ataque sin atenuantes a la gran propiedad (“el latifundio”) sino a las tierras “inadecuadamente explotadas”, al “latifundio improductivo”. El asunto no es solo de nombres, es de fondo y trascendente.

Las zonas de reserva campesina, se asimilarían a los resguardos y a los títulos colectivos afro, combinando propiedad colectiva y vivienda y parcela familiar; escenarios para una vida comunitaria activa que sea motor de progreso y de democracia; en ellas la propiedad se mantendría indefinidamente en manos campesinas para abrirse de manera organizada a los mercados, a los encadenamientos productivos con el sector agroempresarial y agroindustrial. Territorios que concilien lo campesino con lo moderno, sin venderle el alma al diablo, a la par que permitan ordenar a la sociedad campesina, reubicar a los desplazados que retornan y enmarcar las futuras titulaciones colectivas campesinas. Pendiente de definir el tamaño adecuado para unos y otros, pues la tierra es finita y todos tienen derecho a acceder a ella: campesinos y empresarios, indígenas y afros, en el respeto a una naturaleza amenazada y acorralada.

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Juan de J

Dom, 02/17/2013 - 16:53
Hay algo en lo que no puedo estar de acuerdo con el columnista; En mi contacto permanente con el campo, he visto de primera mano que el campesino es quien se endeuda para poner a producir la tierra, es quien la trabaja durante mucho tiempo y es quien arriesga su patrimonio si se pierde la cosecha, mientras los intermediarios en pocos días, sin arriesgar nada, se llevan la mayor parte de las utilidades, a veces más del 80% de ellas, así el trabajador del campo nunca podrá salir de la pobreza debido a la injusticia económica que se genera, máxime cuando para recibir incentivos del gobierno se le ata a negociar de antemano con los intermediarios (cadenas productivas), en ves de promover dar valor agregado a las materias primas por el mismo campesino, estimulando la asociatividad entre ellos.
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manamuisca

Jue, 02/14/2013 - 19:02
Lo importante es que se cumplan tres objetivos: incrementar la oferta agroalimentaria a precios sostenibles, frenar la deforestacion y la con taminación de los espejos hidricos y sea que se mantengan como granjeros o como emprerswarios que se mantengala relativa autonomía- puede sonar romasntico estilo Chayanov, pues ya la perdieronpero que al menos tengan la posibilidad de un estadar de vida digno.algunos podran ser capitalistas del campo pero que lo sean dentro el conceptode responsabilidad social y ambiental, otros se convertiran en empleados de servicios y producci´n agropecuaria, pero siempre que incrementen su nivel de vida y bienestar social.Pero lo anteriormente debe neociarse con los grandes latifundistas tanto los tradicionales ganaderos y minertos como los nuevos agroempresarios
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Sri Lanka

Jue, 02/14/2013 - 15:59
Lo que necesitamos es MENOS HUMANOS. Control de natalidad a todos. No más hijos, ni ricos ni pobres. No más humanos maldita sea.
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MXVDFG

Jue, 02/14/2013 - 20:19
Está de manicomio este pobre desgraciado.
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Ar mareo

Jue, 02/14/2013 - 15:24
Un campesino no es otra cosa q un pobre q vive en el campo. Las acciones deben conducir a acabar con la pobreza, con toda, no como bien dice ud a convertirla en museos vivientes
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Tetricaloctus

Jue, 02/14/2013 - 11:03
Sin vecindario a las grandes ciudades, estimado Juan Manuel, para que sus productos perecederos y no aptos para ensilaje encuentren costos de transporte y comercialización soportables, uno, y dos sin estructuras cooperativas al menos en compra de insumos e insecticidas que reduzcan los insoportables precios de los insumos... las ZRC resultan un fiasco, como algunas que tuve la oportunidad de conocer. De todos modos, la agricultura campesina tiene un vaivén de precios desastroso. Por esa razón, gringos y europeos terminaron por subsidiarla fuertemente.
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Contradictor

Jue, 02/14/2013 - 09:56
Letrina degenerada hija de puta.- Uste lo que no quiere es que los para-terratenientes devuelvan las tierras que se robaron.-
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leftright

Jue, 02/14/2013 - 07:35
las famosas ZRC que solicitan los negociantes de la paz no son mas que feudos campamentarios de las farc'' republiquetas independientes '',en donde puedan ejercer su autoridad y sembrar sus yerbiotas sin que los moleste la FF.AA,que este redomado mamertin de colombian@s por las farc esta tratando de ''socializar''.
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rabil

Jue, 02/14/2013 - 07:26
A los jóvenes campesinos les cuesta, más que nada, cambiar un fusil por el azadón. Si sobreviven, claro, al conflicto.
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chococruz

Jue, 02/14/2013 - 06:48
Aceptar lo comunitario y socializar la tierra y los recursos es un cambio gigante que no sé si con personajes tipo Uribe y con los que lo secundan en sus filosofias de poder ( el poder para los poderosos) y resignación ( el que nacío para peón no puede aspirar a nada distinto) se pueda dar en Colombia. Y peor cuando la sociedad ignorante, indolente, inocente, indiferente o pulverizada se encuentra desarmada para reaccionar a tamaña afrenta.
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Boyancio

Jue, 02/14/2013 - 03:57
¡No han podido recuperar la ronda de los ríos! y estos ilusos hablando papurreta para que se les tenga en imagen de alta definición en la cuestión agraria...pura paja, en nuestros corregimientos no hay autoridad ni ná. Los policías creen que la leyes que abogan por la contaminación visual es para las ciudades, namá. No molestan ni exigen respeto al medio ambiente, dizque para que los ricos no los hagan trasladar para donde vuela bajito el balín. ¡Viste eso!
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Boyancio

Jue, 02/14/2013 - 03:53
En vez de explicar ampliamente el efecto de la ZTC en la población rural y circunvecina, sea la campesina, la van aprobar en ley impuesta y endespués, gastando mucho billete, la intentarán socializar...¡ cojan juicio!
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Boyancio

Jue, 02/14/2013 - 03:39
Sea, que, reconociendo el poder de las mafias tradicionales que se cogen las tierras y abusasn de los campesinos a cutiplen; por temor a tanta atrocidad ancestral, se prefiere blindar ese sector tan aporriado, y no será....¿que lo que están es frenando la movilidad del campesino para que no se valla a la ciudad en busca de un porvenir más a gusto con la universidad?. La idea, de las ZRC, entonces, ¿será una bandera que se le tendrá que agredecer a los que las quieren manejar a la distancia, sea a las Farc? Si lo que se pide es libertad, igualdad de condiciones, y herramientas democráticas, como: darle poder a las Juntas de Acción Comunal Veredal, como lo tenían antes, y asi, quedan incluidos comerciantes, artesanos, albañiles, ordeñadores, sembradores, putas, sacerdotes, pastores aleluyas,
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Boyancio

Jue, 02/14/2013 - 03:51
¿Y los campesinos, qué dicen? Bueno, gracias por la oportunidad que se nos brinda en este medio de la democracia: Queremos buenas vías, gasolina barata, crédito, titulación de predios, tecnología, unidad de comercialización, educación, que nos quiten de encima a los pastores aleluyas, a las bandas del doctor Uribe, que nos den escuelas de buena formación y becas para mandar a los pelaos a la universidá, namá. Se me olvidadaba, centros de salud, sea reclusorios, que nos quiten la drogadicción, porque les cuento, que ya el ron no pega mucho por acá en el campo, en cambio; el bazuco vuela bajito y los mejores clientes son los policías, que parece ser, son los que las trafican para el buen nombre de la institución; la policia pega en lo urbano donde se ve su accionar por la TV, por acá, nada.
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