Publicidad
Juan David Correa Ulloa 25 Feb 2013 - 10:46 am

Difícil, difícil

Juan David Correa Ulloa

Por: Juan David Correa Ulloa
  • 46Compartido
    http://www.elespectador.com/politica/dificil-dificil-columna-406732
    http://tinyurl.com/l8vmct5
  • 0
insertar

Escribir un libro en medio del duelo puede ser una tarea no sólo ardua sino que puede resultar estéril pues las palabras, y el lenguaje mismo, como lo indica el título de este libro --Lo que no tiene nombre--, no siempre alcanzan ni son suficientes para dar cuenta de la ausencia. En eso pensaba cuando leí el más reciente texto de Piedad Bonnett sobre la figura de su hijo Daniel, quien se suicidó el 14 de mayo de 2010, en Nueva York, lanzándose al vacío desde el quinto piso de un edificio del Upper East Side.

El libro esta dividido en cortos capítulos a su vez insertos en tres secciones que componen un viaje profundo y sentido en el cual se reconoce no sólo la fragilidad de la madre que ha perdido a un hijo, sino la aspereza de la enfermedad mental. Leyéndolo entendí de cuánto sirve la literatura para abrir diálogos que se suponen vedados cuando se sufre de asuntos humanos y trascedentes como la muerte. Piedad ha elaborado un relato consciente de que su historia no importa sólo por lo particular sino por lo que pueda decirnos a los demás. En su minucioso recorrido que parte desde el infausto día de la muerte de Daniel, su diario de escritura resulta una experiencia conmovedora de lecturas que posibilitan preguntas que quizá no tengan respuesta, pero que se articulan las unas con las otras, mostrándonos como la desaparición de alguien nos permite entrar en contacto con la sutileza de la vida. Y digo sutileza porque este libro esta lleno de detalles e historias cortas que articuladas muestran un probable cuadro del padecimiento pero también de la profunda sensibilidad y vitalidad de Daniel.

Daniel, un muchacho de veintiséis años, que aspiraba a concretar su ser en la pintura, y que dejó un legado nada despreciable, comenzó a padecer de un trastorno psicótico a los 20 años, después de un tratamiento para el acné. Aunque esa es sólo una probable causa, el recuento de sus crisis, los interrogantes que abre cualquier tipo de enfermedad, la construcción familiar de una posibilidad ante el sufriente, resultan no sólo profundas sino que nos hablan de la intimidad y la fuerza del amor, aunque este nunca alcance para detener el destino de un hombre.

Escrito con una elegancia abrumadora, las frases de Piedad se enlazan las unas a las otras haciendo que aquello que parece escueto resulte siendo tremendamente poético. Creo que se ha escrito uno de esos libros honestos, duros, capaces de hacernos sentir que la vanidad y la tontería del mundillo literario no alcanzan para nada cuando no se escribe desde las vísceras. Al acompañar a esta madre dolorida en busca de su hijo, uno no tiene más que agradecer que la literatura no es la vitrina fatua que ha querido imponerse en estos tiempos, sino el ejercicio brutal de examinarse, cueste lo que cueste.

Lo que no tiene nombre, Piedad Bonnett, Alfaguara.
[email protected]

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 8
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

8
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

ovejanegra

Vie, 03/01/2013 - 11:21
De acuerdo en que GRAN PARTE de la elaboración de duelos en los seres humanos (ante pérdidas muy sentidas), DEBE RESPETARSE, especialmente si no dañan a los demás. Si la Sra. Bonnett ha elegido la escritura de su drama familiar como la mejor forma de elaborar su duelo, se la respeto, aunque no la comparta. Ojalá, como dice el columnista, no haya sido una "labor estéril". Volver la tragedia personal y familiar un producto mediático y comercial no me parece una opción éticamente válida!
Opinión por:

leinadsajor

Vie, 03/01/2013 - 11:59
Al exorcizar sus tristezas, Piedad está ayudando a que otros hagan lo mismo. Es muy diferente pasar por una cosa de esas sintiéndose sólo, a saberse que al menos hay otra persona que se ha hallado en una situación similar. Desde ese punto de vista es más que ético hacer pública su historia.
Opinión por:

Boyancio

Vie, 03/01/2013 - 04:34
Si yo pudiera..¡ayy! si pudiera leer libros del más acá: a nosotros, los pobres de lecturas, nos toca repasar los libros del más allá. Pero gracias a estos invetos virtuales, puedo uno enviar su triste opinión en un dos por tres: seis.
Opinión por:

enirdo

Lun, 02/25/2013 - 15:19
Una Columna muy honesta también. Muchas Gracias. No olvide la lección de honestidad, ante todo. Una vivencia humana, es para todos. "Cada persona es una puerta entreabierta que lleva a una común habitación". T. Tranströmer. No es "Ingenuo" es "ciego", como muchos que se llaman a si mismos colombianos, lea bien, es Piedad BONNET, no Córdoba (¡Qué idiota!).
Opinión por:

leinadsajor

Vie, 03/01/2013 - 09:29
Esto es bastante cómico. Colombiano Ingenuo no leyó bien al columnista, pero ud tampoco leyó bien a Colombiano Ingenuo. Obviamente si estaba diciendo que la senadora era paraca, se estaba refiriendo no a Piedad Córdoba, sino a Piedad Zuccardi.
Opinión por:

COLOMBIANOINGENUO

Lun, 02/25/2013 - 12:42
Pues lo siento mucho por la triste historia del suicidio, pero la senadora paraca debe rendir cuentas e ir a la carcel del buen pastor..asi de simple!!
Opinión por:

ovejanegra

Vie, 03/01/2013 - 11:11
Este no es ingenuo sino imbécil!
Opinión por:

darojas53

Lun, 02/25/2013 - 12:58
¿Ingenuo?
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio