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Opinión | Jue, 11/08/2012 - 23:00

Negociando en medio de las balas

Por: Mario Fernando Prado | Elespectador.com

Demasiado riesgoso para la estabilidad el proceso de paz en el que estamos inmersos y al que se le está apostando más con el corazón que con la cabeza.

Y es que de buenas intenciones están llenos los cementerios. Eso de negociar en medio del fuego cruzado, más que un albur, es poner en bandeja la institucionalidad a cambio de un “tal vez, a lo mejor, quién sabe”, porque si algo está claro es que la guerrilla, curtida en el arte de engañar y de mentir, será la ganadora fírmese o no la paz. En tanto el Gobierno, de no darse, lleva las de perder: deja ilusionado a un país entero, frustrado además y decepcionado habiéndole otorgado a la insurgencia un estatus como nunca antes y una visibilización mundial jamás soñada que la va a reencauchar.

Ahora, si se le va a dar igual manejo que a la solución de los paros en que el Estado cede, cede y cede, el costo de la paz será entregar prácticamente la dignidad nacional a quienes poco pondrán.

Es imposible entonces que el gobierno Santos no tenga un plan B frente a la “atarzanada” a que lo querrán someter; y sabiendo cómo es el presidente, es seguro que está urdiendo una contraofensiva para nivelar los aleves ataques de la subversión. No será raro entonces que en los próximos días, y antes de terminar el año, Santos nos sorprenda con nuevos aniquilamientos en la cúpula de la narcoguerrilla. Así y sólo así tendrá el poder y la maniobrabilidad para pararse en la raya y dejar el talante condescendiente que le han querido endilgar.

Así las cosas, nos podría esperar una Navidad sangrienta porque las partes van a arreciar sus ataques, y mientras que Ejército y Policía van detrás de los malhechores, éstos se enfilarían contra la población civil buscando con ello ablandar al Estado en una práctica harto conocida.

¿Qué sucederá —Dios no lo permita— si la guerrilla quisiera demostrar su poder perpetrando un acto terrorista ya no en los municipios olvidados sino en una de nuestras populosas ciudades? Porque está cantado que la reacción guerrillera, sobre todo cuando se siente perdida, es totalmente demencial e impredecible.

Preparémonos pues para un tira y afloje más allá de la retórica, la falsa diplomacia, los “flashes” y los titulares. Es el riesgo de negociar en medio de las balas y de los muertos de parte y parte.

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