La clasificación Fifa no es la verdad absoluta, pero está cerca, al menos es el registro más aceptado como parámetro para determinar el escalafón de las selecciones del mundo. Y Colombia figura en el octavo lugar, mientras Brasil se encuentra en el decimotercer puesto. Claro, a Brasil lo van relegando pese a que juega permanentemente amistosos, porque no tiene partidos oficiales y sus juegos contra Japón, Irán y China valen muy poco para la Fifa, mientras que las tres victorias colombianas ante Uruguay, Chile y Paraguay treparon al equipo dirigido por Pékerman para volver, tras muchos años, a figurar entre los diez mejores del mundo.
Brasil es y será siempre un gran rival, por historia y también por presente. Mano Menézes encontrará dos problemas por las ausencias de Adriano, el lateral del Barcelona, y fundamentalmente porque Hulk, el mediapunta del Zenit, también se lesionó. Pero Brasil tiene suficiente arsenal regado por todo el planeta para sustituir a los golpeados.
Menézes, quien vive horas difíciles al frente del equipo tras el fracaso en los Juegos Olímpicos, donde perdió ante México la final, rinde examen partido a partido y son muchos los que desean excluirlo del comando técnico del scratch. Sin embargo, la CBF lo ha confirmado en el cargo y cumple el cometido de darle muchos partidos amistosos, de modo que con el juego permanente pueda llegar a armar un colectivo para ganar el Mundial que disputará en su casa.
El retorno de Kaká le dio al elenco brasileño una pizca de fútbol ofensivo y afinó la idea de jugar sin un centro delantero neto. Menézes quedó contento con el experimento de Neymar-Kaká-Oscar-Hulk, pero la ausencia de éste le impedirá retomar la idea y seguramente será una nueva oportunidad para Leandro Damiao, el atacante del Inter de Porto Alegre.
A este Brasil le cuesta filtrar en el medio campo. Su línea de marca y destrucción del juego enemigo es tibia y a los centrales permanentemente los encaran en el mano a mano, donde David Luiz, sobrerrevolucionado e indisciplinado tácticamente, desnuda problemas de posicionamiento. Como casi toda la vida, Brasil es fuerte del medio hacia adelante.
Estar entre los diez mejores seleccionados del mundo obliga a una buena presentación del equipo nacional ante la selección más exitosa de la historia. El presente está en juego…

