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Opinión | Dom, 11/11/2012 - 23:00

El IV Congreso Latinoamericano de Historia Económica

Por: Salomón Kalmanovitz | Elespectador.com

Tuvimos la buena fortuna y honor de ser designados como la sede del IV Congreso de Historia Económica que se desarrollará en Bogotá en la última semana de julio de 2014.

 Contamos con el apoyo incondicional de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y con grupos de investigación de la Universidad de los Andes, la Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Norte, Icesi y Eafit.

El Banco de la República en el pasado reciente ha implementado un ambicioso programa de investigación y publicaciones, que fuera reconocido precisamente por nuestros colegas del continente en el congreso celebrado en Bariloche, Argentina, el mes pasado. En efecto, el banco central colombiano ha publicado una serie de libros sobre el crecimiento económico, el transporte, la demografía, la agricultura, las economías regionales y las condiciones de vida de la población. Se han elaborado cálculos sobre el Producto Interno Bruto a principios del siglo XX y durante el siglo XIX, se han publicado tres volúmenes con ensayos sobre la economía en el siglo XX y en el siglo XIX y está en prensa La economía de la Nueva Granada. Se han investigado temas de comercio internacional, historia fiscal, evolución monetaria, historia bancaria y temas de economía política que contribuyen a entender mejor el pasado y los problemas que deben superarse para lograr una sociedad más próspera y justa de las que nos ha tocado vivir. Una crítica a la historia cuantitativa es que no tiene en cuenta la economía política y se hace necesario dar cuenta del conflicto, tan largo y cruento en nuestro caso, algo que vienen reivindicando los institucionalistas. Los debates son intensos y, como en toda ciencia, son la base de su avance.

La Universidad de los Andes ha avanzado considerablemente la historia empresarial del país, lo que posibilita que la administración de empresas se enseñe con base en casos que reflejan las dificultades de nuestro entorno social y político para dar cuenta del éxito o fracaso de muchas de firmas colombianas y extranjeras.

La historia económica y la empresarial son los laboratorios para el estudio de la economía y de la administración. Aunque existe una economía experimental como tal, es difícil reproducir adecuadamente las condiciones de una transacción o de la elección de un curso determinado de acción y no aplica a la macroeconomía. La observación cuidadosa y la cuantificación de las variables económicas de un país permiten una familiarización con sus condiciones peculiares, que se pierde con los textos elaborados con datos de la economía norteamericana, por ejemplo. De esta manera, se entienden mejor los ciclos económicos, las crisis financieras, el papel que juega el Estado y la evolución de los sectores.

Esperamos que muchas empresas públicas y privadas contribuyan a hacer posible la presencia de historiadores económicos de Estados Unidos, Europa, China, India y Corea, para así darle al evento un carácter cosmopolita y dejar una huella en los métodos y teorías más relevantes en el trabajo de los investigadores latinoamericanos.

La historia es relevante cuando logra explicarnos mejor el presente y la dinámica que influye sobre nuestro devenir. Por eso, debemos conocer lo que viene sucediendo en Asia desde hace tres décadas para obtener una visión más cierta sobre lo que nos acontece y además entender los límites que nos imponemos sobre nuestro crecimiento futuro.

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