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Opinión | Dom, 11/18/2012 - 23:55

Esposas, mozas y divorcios

Por: Luis Carvajal Basto | Elespectador.com

El presidente del Senado, doctor Barreras, no debería confundir su percepción de los Partidos con los sentimientos Partidistas de los Colombianos.

En medio de temas como las elecciones norteamericanas y el proceso de Paz, la frase doctor Barreras no tuvo la importancia que merecía. Se refirió al Liberalismo colombiano entendiendo, él, que se trata de la actual bancada parlamentaria, lo que no es lo mismo, pero que, en todo caso, defiende las ideas del Estado Liberal, el equilibrio de poderes, el contrato social y el papel del Estado como promotor del progreso social, la economía y reductor de los desequilibrios, que han sido la esencia de su doctrina y denominador común de sus tendencias.

Fue desafortunada su afirmación según la cual el partido era la “querida” del presidente, aunque sea, apenas, una más entre muchas que han denostado de los partidos, sin los cuales, sin embargo, la democracia que hoy funciona y a la que se refiere nuestra Constitución, no puede sobrevivir.

Hace unos años se afirmaba que la responsabilidad en la crisis de los partidos tenía que ver con el Frente Nacional. Luego de 1991 no se puede decir lo mismo y más adecuado sería afirmar que los partidos en Colombia han sido, al igual que la estructura Institucional y el país mismo, victimas del narcotráfico, la corrupción y la violencia asociada, lo cual no significa que no necesitemos de ellos o que pierdan vigencia nuevas formaciones, como el Polo, los Verdes y otros por verse, que recojan el sentir de sectores de la población o formas de ver esta Colombia del siglo 21 que se transforma aceleradamente.

Hablando de queridas, los partidos tradicionales se divorciaron de la opinión, entre otras razones por diferencias internas, generando fenómenos como la “U”, inicialmente una escisión del Liberalismo entonces oficial, sin que ello signifique que se pierdan de la memoria Nacional logros que son reconocidos como el “sentimiento” Liberal, mayoritario históricamente entre los colombianos. Eso no es gratuito y tiene que ver con antecedentes que a veces se extravían en esa frágil memoria. Vale recordar algunos:

• La liberación de los esclavos en 1851, cuyos responsables fueron José Hilario López y Vicente Azuero, Liberales.

• El reconocimiento de derechos de los trabajadores, mujeres y campesinos propiciado por los Gobiernos de Alfonso López Pumarejo y Eduardo Santos. La modernización del Estado, bajo el supuesto de la función social de la propiedad.

• La modernización y adecuación de las instituciones y finanzas públicas en el Gobierno de Carlos Lleras Restrepo. (Ley 444 de 1967 etc.) Muchas de sus reformas se encuentran vigentes hoy.

• La lucha de Luis Carlos Galán contra la influencia del narcotráfico en la política y sus efectos en la sociedad Colombiana, por la transparencia y la equidad.

• La participación de Alberto Lleras en la superación de la dictadura y en la consolidación de la democracia y la Paz, entonces.

• Las realizaciones del ex Presidente López en el reconocimiento de los derechos de la mujer y la familia, su preocupación pionera en los temas ecológicos, su política exterior que consolidó nuestros derechos en aguas marinas y sub marinas y las políticas públicas del DRI en beneficio del agro.

• La Constitución de 1991, promovida por el Presidente Cesar Gaviria, que transformó la vida del país, “actualizó” el ejercicio y disfrute de derechos más recientes y otorgó rango constitucional a la descentralización y la participación ciudadana.

• El Salto Social del Presidente Samper que dio origen al Sisben y la Red de Solidaridad, sentó las bases para la universalización de Salud y Educación, a pesar del entorno que debió afrontar.

En una sociedad democrática los anhelos y necesidades de los ciudadanos deben ser gestionados por ellos mismos y por los partidos. El Liberalismo lo ha hecho, teniendo una historia centenaria para mostrar que no excluye, si no más bien refuerza, la idea de respeto de la Libertad, las Leyes y la autoridad basada en ellas, como resultante de la soberanía popular. Después del entierro de quinta que dio la Humanidad al fascismo y a las dictaduras de la cortina de hierro ¿Alguien tiene una idea mejor acerca de la manera de organizarnos como sociedad civilizada, diferente al Estado Liberal con sus defectos?

Hablando de divorcios y de la desafortunada categorización del presidente del senado, convendría recordar que fue el gobierno Liberal de López Michelsen, el que hizo posible tanto el divorcio como el matrimonio civil en nuestro país y aunque ahora las tareas son otras, el espíritu, los principios y el talante son los mismos. Vale recordar, por ejemplo, que el Liberalismo fue también la cuna de Cambio Radical, el primer partido del Doctor Barreras, antes de su primer divorcio político.

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