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Opinión | Dom, 11/18/2012 - 23:00

Estados Unidos, otra vez

Por: Santiago Montenegro | Elespectador.com

En contra de la opinión de aquellos que siempre han estado listos a decretar el acta de defunción o de decadencia de los Estados Unidos, quiero plantear cinco razones por las cuales creo que ese país seguirá siendo un líder mundial por mucho tiempo.

En primer lugar, por la apertura de su sociedad y de su sistema político. Pese a que la abstención electoral es alta y a que el dinero tiene mucha ingerencia en la política, las minorías sociales de todo tipo, como las comunidades asiáticas o hispanas, los afroamericanos, la comunidad gay y las mujeres, tienen peso específico, han adquirido poder genuino y están en capacidad de definir elecciones. Gracias a esa apertura, que tiende a consolidarse con el paso del tiempo, el presidente del país es afrodescendiente; la CEO de una de las principales empresas, PepsiCo, es una mujer de la India; la presidenta de Harvard es también mujer, y el presidente del MIT es un venezolano. Esto ayuda a que la sociedad y la política sean muy fluidas, evolucionen y que, pese a todos los problemas existentes, las instituciones y los representantes sean considerados legítimos. Por la misma razón, el cambio es gradual y se evitan trastornos sociales violentos o revolucionarios. En segundo lugar, y consistente con lo anterior, por tener las mejores universidades, por una política de inmigración que acoge al mejor talento del mundo y por atraer muchísima inversión extranjera, los Estados Unidos seguirán siendo la economía más innovadora y productiva del planeta durante muchas décadas más.

En tercer lugar, ese país continuará con un papel prominente porque seguirá siendo una sociedad joven, gracias en parte a su política de inmigración. En tanto la mayoría de los países europeos y el Japón envejecen aceleradamente, los mayores de 65 años como porcentaje de la población trabajadora serán en los Estados Unidos de un 35% hacia el año 2050, en tanto en Alemania serán de un 60%, en Japón un 75% y aún en China dicha cifra subirá a un 41% hacia mediados del siglo. Una población trabajadora joven implicará mayor productividad, tasas de ahorro relativamente altas e ingresos suficientes para mantener a la población adulta que demanda crecientes recursos en pensiones y salud. En cuarto lugar, por el descubrimiento de nuevas reservas y los desarrollos tecnológicos, como el llamado fracking, Estados Unidos dejará de depender en pocos años de las importaciones, incluso se convertirá en exportador neto de hidrocarburos, algo impensable hasta hace muy poco tiempo. Finalmente, otra característica de la sociedad norteamericana que le da una fortaleza muy grande con relación a otras sociedades cerradas y estáticas es su transparencia. Pese a sus imperfecciones y exageraciones, allí la opinión pública siempre ha jugado un control muy importante del poder político. Como lo argumentó Alberto Lleras hace mucho tiempo, la opinión pública ha hecho de los Estados Unidos “una sociedad viva, activísima, controversial, conflictiva, que expone todas sus llagas y dificultades ante sus gentes y las extrañas, casi con una especie de masoquismo, y antes, mucho antes, de que desde fuera se las señalen y censuren”. Por su cercanía y por las excelentes relaciones históricas, el promisorio futuro de los Estado Unidos es también una muy buena noticia para Colombia. Pero también debe ser un motivo de reflexión sobre las debilidades de nuestra economía y de nuestras instituciones.

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