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Opinión | Mie, 11/21/2012 - 23:00

Cine para fin de año

Por: José Fernando Isaza | Elespectador.com

Los inversionistas ávidos de recibir intereses muy por encima del mercado y los que buscan que su rendimiento esté libre de impuestos, periódicamente ven cómo los administradores utilizan sus ahorros en yates, mansiones y en operaciones especulativas de alto riesgo.

La compra de cuadros valiosos es una buena forma de escabullirse con el dinero de los ingenuos: se quitan del marco, se enrollan, se esconden y se venden cuando se ha olvidado su mal manejo.

Como los Borbones ni aprenden ni olvidan, periódicamente se produce la insolvencia de fondos que se alejan de las prácticas prudentes y seguras. Hay pirámides para todos los sectores económicos. Casa Club, DMG, para medios y bajos; las pirámides de Madolff para los superpoderosos; las “picas” para medios altos. En medio de una crisis, un peluquero en Funza captó una suma igual a la de un banco.

Abundan películas que muestran los principales descalabros financieros; tienen un eje común: la soberbia, la avaricia los gustos y gastos extravagantes de los administradores, su deslealtad, y la ingenuidad de los ahorradores.

El fraude, dirigida por N. Jarecki, con R. Gere y S. Sarandon. Una inversión en Rusia, basada más en la corrupción de las autoridades que en la rentabilidad, lleva al presidente a vender su empresa ocultando un pasivo de US$450 millones. Se recuerda un episodio local cuando se trató de vender, a última hora, a los brasileños las acciones sobrevaluadas.

Enron, los chicos más listos de la clase, dirigida por A. Gibney. Al especular con gas natural, precipita su quiebra y somete a California a un razonamiento eléctrico. La soberbia de su presidente queda reflejada en la frase: “California, a diferencia del Titanic, se hunde con las luces apagadas”. Los auditores le permiten contabilizar como activos ganancias imaginarias de inversiones fracasadas.

The Rogue Trader, algo así como El comisionista bribón. El guión fue escrito desde la cárcel por Nick Leeson, joven audaz, ambicioso, sin escrúpulos. Sus operaciones especulativas en Indonesia y los fraudes a los que recurre para ocultar las pérdidas, causan la bancarrota de una de las instituciones más antiguas del Reino Unido, el banco Barings. Los revisores aceptan como real un pagaré de millones de dólares enviado por fax utilizando un papel membreteado. Leeson exclama: “No sabía que era tan fácil crear dinero”. El comisionista reconoce que no se robó ni una libra, que todo lo hizo para cobrar sus bonificaciones por volumen de negocios.

El precio de la codicia, escrita y dirigida por J.C. Chandor, recrea las 24 horas previas a la caída de una compañía de inversión parecida a Lehman Brothers, que precipita la crisis financiera de 2008. Un analista descubre que los estados financieros muestran activos sobrevaluados que ocultan la insolvencia de la empresa. Se precipitan decisiones financieras y morales para ocultar la realidad; sin ningún escrúpulo tratan de vender a sus colegas y amigos los activos “tóxicos”. Todos pierden y el mundo entra en una recesión global.

Inside Job, traducida como Trabajo confidencial, documental dirigido por C. Ferguson, analiza la crisis global de 2008, la más prolongada desde la gran recesión de los años 30. Muestra cómo el dinero corrompe a los políticos, a los reguladores del mercado, a los periodistas y los académicos.

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