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El Mundo | Mie, 11/21/2012 - 22:00

Milicias tienen en jaque al Congo

Por: Redacción Internacional

Una de las más importantes ciudades, Goma, fue tomada por la guerrilla del M-23.

El movimiento M-23 es, de entre las múltiples milicias del Congo, la más fuerte y estructurada. Se creó en abril tras una deserción masiva de soldados del Ejército congoleño, pero su ideología revolucionaria es antigua. De hecho, el grupo es sólo una reedición del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo, que en 2008 se hizo fuerte y llegó hasta las puertas de Goma bajo el mando de Laurent Nkunda. Hoy, el M-23 se hace llamar el Ejército de Revolución Congoleño (ARC). Cualquiera que sea su nombre, se trata de una milicia muy superior en armamento y organización que el ejército oficial.

Después de 2008, Nkunda fue detenido por los ruandeses y se quedó en Ruanda, bajo arresto domiciliario, en casa de sus presuntos aliados. Sus hombres, entre ellos el conocido combatiente Bosco Ntaganda, también llamado Terminator por sus métodos de combate, fueron integrados en el Ejército nacional congoleño gracias a un acuerdo de paz.

Terminator escapó del Ejército en abril, con unos 600 amotinados más. Poco después se fundó el M-23 y estalló la nueva guerra. El negocio de Ntaganda, sobre quien pesa una orden de captura de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), es presuntamente someter a los sectores más vulnerables de la población al trabajo minero, para exportar hasta Ruanda los materiales encontrados bajo tierra.

A las milicias insurgentes que se han dedicado a explotar a los mineros se las acusa de ser los principales actores de un conflicto que lleva más de dos décadas y cinco millones de muertos en el Congo. Los llamados “minerales de sangre” siguen siendo la base del problema.

Goma es un centro neurálgico para el tránsito de las materias primas extraídas en las minas de la provincia de Kivu Norte, que son exportadas a todo el mundo desde Ruanda. De la región se extraen toneladas de tungsteno, tántalo, estaño y oro, minerales necesarios para la producción de computadores, teléfonos móviles y otros productos electrónicos.

Bajo el control de los rebeldes, que se pasean por las calles y el aeropuerto exhibiendo sus armas, Goma parece una ciudad fantasma. Apenas se ven las tropas de los Cascos Azules de la ONU, que intentaron, junto con las fuerzas congoleñas, impedir la entrada de los rebeldes. Según la ONU, 60.000 refugiados han huido para salvar sus vidas del campamento de Kanyaruchinya, ubicado a 10 kilómetros de Goma.

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