ELESPECTADOR.COMImprimir

Cultura | Dom, 11/25/2012 - 21:00

El día en que Nietzsche resucitó

Por: Fernando Araújo Vélez / Enviado especial Guadalajara

Como un homenaje al escritor, fallecido este año, la Feria del Libro de Guadalajara bautizó con su nombre el auditorio principal de sus instalaciones.

Los dos comprendieron, cada cual a su manera, y con más de 130 años de distancia, que sólo la palabra escrita, testimonio, puñal y salvación, los haría ser parte de la Historia. “Los hechos sólo suceden cuando quedan registrados”, hubiera querido decirle Carlos Fuentes a Federico Nietzsche. “Los sucesos y los personajes se repiten a sí mismos una y otra vez, con distintos nombres y en diferentes lugares: El eterno retorno”, le habría respondido Nietzsche. Fuentes lo resucitó, antes de morir, en mayo pasado. Quería conversar con él, discutir con él. Incluso, pelear con él. Confirmarle con letras, en la literatura y desde ella, que el eterno retorno también lo cobijaba, y demostrarle que el Dios que él había asesinado, “Dios ha muerto”, era quien le había dado la oportunidad de arrepentirse después de muerto y enterrado, crucificado y glorificado por algunos.

Fuentes y Nietzsche, un día cualquiera del año 2011. Uno surgió bajo el nombre de Dante Loredano, una noche en su balcón. El otro apareció de repente, circunspecto. Uno escribió: “Lo limpio de ese rostro cubierto de cejas y bigotes conducía a una idea perversa de lo lampiño como lo impuro, sólo por ser destino de la norma, pues la abundancia de cejas y bigote parecían, en este hombre, ser la regla. Sólo que al verlo allí, en el balcón vecino, mirando a la noche con un vasto sentimiento de ausencia, sentí que mi primera impresión, como toda primera impresión, era falsa. Aún más: yo difamaba a este hombre: lo difamaba porque me atrevía a caracterizarlo sin conocerlo. Deducía de un par de signos externos lo que el hombre interno era”. El otro simplemente dijo que se llama Federico, Federico Nietzsche.

Luego, de sus voces, surgieron uno, tres, 10 personajes, sus ambiciones y carencias, sus victorias y sus derrotas, la muerte, el amor, la pasión, la historia, lo más sublime del hombre, pero lo más ruin también, y entre ellos, entre todos ellos, la revolución. Fuentes preguntaba y Nietzsche respondía por qué, cómo, para qué, y viceversa. El drama transcurría. En un aparte, el héroe de la revolución recientemente iniciada, de nombre Saúl Mendés, sentenció que el sistema nuevo empezaba a parecerse al antiguo, que sólo iban a cambiar las personas, no las cosas. “¿Qué te parece?”. “Demasiado realista, Federico”. “Ah, tú sabes qué es lo real”. “Bueno, igual que todo el mundo. Lo que vemos, oímos, tocamos”. “¿Y lo que imaginamos? ¿No son más reales Hamlet y don Quijote que la mayoría de nuestros contemporáneos?”. “Sí, en la imaginación”. “Que entonces es más fuerte que la realidad, digamos, cotidiana”.

Hubo un silencio corto. Después, Fuentes, o Dante, preguntó: “¿Dónde empieza tu libertad?”. “No lo sé. Existe hoy, pero ya ha existido antes, si no para mí, para otros”. “¿Y dónde termina? ¿Cómo lo sabes?”. “La misma respuesta, ¿no es una prueba del eterno retorno que yo, Federico Nietzsche, esté hoy aquí, contigo más de un siglo después de…?”. Nietzsche dejó abierto su propio final, como si el silencio lo hubiera podido transformar, como si hubiera querido borrar aquel comienzo de su fin, cuando en 1888 se le lanzó a un caballo en Turín para abrazarlo, para decirle quiero ser como tú; como si al callar hubiese deseado un epílogo distinto que el de aquellos últimos 12 años recluido en un sanatorio mental. En las últimas páginas de su última novela, Fuentes lo interpretó. Dijo por él lo que él hubiera dicho.

Entonces Nietzsche habló: “Me atribuyen ideas. El eterno retorno: soy la prueba de mis palabras. No regresé. Tú llegaste y creíste que había regresado. No importa. Otra: la voluntad de poder. La deformó mi hermana Elisabeth. Yo no fui antisemita, ni fascista, ni nacionalista. ¿Qué fui?, dímelo tú. Un hombre de fe. De una fe arriesgada, malinterpretada porque miraba al porvenir”. Su porvenir fue encontrarse con Carlos Fuentes en un balcón, durante 24 horas, y conversar. Su porvenir fue soportar las infamias de aquellos a quienes no les convenían sus afirmaciones. Fue ser proscrito, y más tarde, amado, y luego, enterrado, y resucitado mil veces. Fue ser más que hombre, texto. “Usted no es un hombre. Es un texto”, le enrostró uno de los personajes de Fuentes, Aarón Azar.

Él respondió: “Aarón cree que no soy, sólo escribo. No se da cuenta de que yo soy dos, el que escribe y otro hombre”. Ese otro hombre que proclamó los valores dionisíacos, la vida, el amor, el sexo, la alegría, pero también la crueldad. Destino, tragedia, fatalidad. Fuentes se lo encontró más de un siglo después de que muriera, y en la boca de una mujer de nombre María-Águila, le dijo “nadie mata la verdad cuando todos la conocen… Las pasiones son nuestros motivos ocultos, son egoísmos con máscara de amor, el amor esconde al odio, la humildad al orgullo…”. Todo humano, demasiado humano.

Acerca de la FIL 2012

Colombia en Guadalajara

La Feria del Libro de Guadalajara celebró su primera versión en 1987. Este año ha invitado a más de 500 escritores de 28 países. Colombia estará representada por Tomás González, Evelio Rosero y Sergio Álvarez, quienes hablarán mañana sobre el panorama de las letras colombianas, en una charla moderada por Jorge H. Fernández.

Chile, invitado de honor

La literatura chilena, su poesía y su lírica, la ficción y la realidad, serán objeto de profundos análisis durante la Feria, toda vez que Chile es el invitado de honor. Jorge Edwards, Pablo Simonetti, Pedro Lemebel, Raúl Zurita y Héctor Rivera Letelier, entre más de 100 autores, presentarán a lo largo de la semana su visión sobre el arte, la sociedad y la política chilenos.

‘Gabo periodista’

En días pasados, Gabriel García Márquez, premio Nobel de literatura, recibió de manos de Jaime Abello, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Consuelo Sáizar, presidenta de Conaculta, y el editor Héctor Feliciano, el primer ejemplar de   ‘Gabo periodista’, que será lanzado oficialmente mañana en la Feria del Libro de Guadalajara. El libro, que reune una antología de las mejores crónicas, columnas y reportajes del escritor, será lanzado el 10 de diciembre en Colombia.

Dirección web fuente:
http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-dia-nietzsche-resucito-articulo-389066