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Opinión | Sab, 12/01/2012 - 21:00

Tibiecitos y sin alma

Por: Iván Mejía Álvarez | Elespectador.com

Los partidos que son finales no se juegan. Sencillamente, se ganan. Jugando, poniendo, metiendo, corriendo.

Y Millonarios no disputó el partido contra Tigre como si fuera una final. Fue tan tibiecito, cauteloso, timorato y le faltó tanto carácter, que no parecía luchando uno de los partidos más importantes de la historia reciente del club azul. Tan solo en los últimos diez minutos, cuando el reloj apuraba y lo eliminaba, el equipo de Torres entendió que el pasaporte a la gloria se le estaba venciendo. No fue suficiente.

Regalar 45 minutos en un partido de estos es demasiada gabela. Y Millos estaba convencido de que podría repetir la heroica remontada del juego contra Gremio, cuando en 45 minutos volteó el marcador, le dio vuelta al ritmo y terminó ganando. Esta vez no hubo tiempo y el equipo dirigido por Torres regaló todo el primer tiempo con un fútbol pasivo, lento, centralizado, sin sorpresa, sin carácter.

Al técnico Torres la hinchada azul tiene que agradecerle muchísimo, pues en este semestre le cambió la cara al equipo y de ser un “equipito” en el primer torneo, lo puso a cabalgar durante el segundo campeonato y lo llevó a semifinales de la Sudamericana. Reconocimientos para Torres, pero también tiene su cuota de responsabilidad en la derrota del jueves —quedar eliminado es perder, así el marcador haya sido empate—, porque unió su suerte a la de algunos “consentidos” suyos. Torres aprecia, valora y respeta a Candelo, pero debió excluirlo 20 minutos antes, cuando el vallecaucano sencillamente no funcionaba y estaba a la deriva y por ende el equipo que tanto depende de sus pases. Y Torres también jugó su suerte a Cosme, tan errático como voluntarioso, cuando Perlaza demostró en pocos minutos que tiene más fútbol, desborde y llegada que Wilberto, atropellado y torpe. En fin, así son los técnicos, todos los técnicos…

Duele que a Millos lo haya eliminado un equipo del montón como este Tigre. Y habla muy mal del fútbol profesional colombiano que el decimocuarto del torneo argentino elimine al líder del torneo nacional. Es para meditar sobre el presente del balompié criollo.

Millos apostó a los dos torneos, creyó que podía conseguirlo, pero ya salió de uno y en el otro está seriamente comprometido a una campaña perfecta que incluye ganar hoy al Pasto en Bogotá. Necesita nueve de nueve, así de clarito y así de difícil. La ilusión azul de la catorce sigue viva.

Finalmente, aplausos para el hincha millonario que estuvo ahí en los dos partidos de esta semana y dijo acá estamos. La hinchada fue, el equipo no llegó el jueves.

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