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Opinión | Sab, 12/01/2012 - 21:00

Trivialidades

Por: Felipe Zuleta Lleras | Elespectador.com

Los colombianos no acabamos de sorprendernos con la cantidad de noticias que ocurren a diario y que van, desde las más dramáticas, hasta las menos importantes que, por esas cosas de la frivolidad, acaban convirtiéndose en las que acaban siendo las relevantes.

Desconozco las razones, pero tenemos la capacidad de pasar de una tragedia nacional, como perder cientos de miles de kilómetros de nuestro mar territorial, a deleitarnos con picardía por que Madonna dijo en sus conciertos más de diez veces “Fuck you”.

Y la verdad, esta es una autocrítica, porque somos los periodistas los que caemos en eso, tal vez por el hecho de que Colombia produce muchas y muy malas noticias. Nos ocupamos de los crímenes, de los atentados, de la violencia en contra de las mujeres y nuestros niños, de los robos de los señoritos de cuello blanco que se tumbaron miles de millones de pesos en la bolsa, de la elección criticada del procurador, de las encuestas que muestran que la imagen del presidente se derrumbó, en fin, de cuanta cosa ocurre a diario.

Y es precisamente esa saturación de noticias la que acaba llevando nuestra atención al culo de Sofía Vergara, al embarazo de Shakira y a la demanda de sus empleados o a la supuesta amante del tigre Falcao, sin que ninguna de esas cosas sea realmente importante.

Por todas esas cosas intrascendentales recordaba en estos días que cuando tuve que salir para Canadá a vivir por cuenta de las amenazas de las Farc, una de las cosas que más me impresionaba era la clase de noticias que se publicaban en el diario más importante de Vancouver. Recuerdo que recién llegado allá un oso bajó a una zona residencial en una parte de la ciudad en donde viven algunas familias de la alta sociedad.

El diario y los noticieros duraron como ocho días hablando de los peligros inminentes de ser atacado por un oso. Pensé entonces que los canadienses estaban locos, pues esa no era realmente una noticia que diera para tanto. Luego caí en cuenta que en una sociedad civilizada, que tiene todas sus necesidades satisfechas, esas son la clase de eventos que llaman la atención de los ciudadanos. Y peor aun, entendí que yo venía de dirigir un noticiero, en la época de las masacres y atentados de los ‘paras’ y las Farc, en donde en los consejos de redacción les preguntaba a los periodistas: “¿Qué hay para hoy?”, y ellos respondían si perturbarse: “12 muertos en Antioquia, 8 asesinados en Cali, etcétera”. Y uno simplemente decía, “bueno, hagan un resumen”, como si eso no fuera importante.

Y eso no era por cínico, sino por el hecho que ya estábamos acostumbrados a eso. Y lo peor aún, es que 15 años después seguimos haciendo lo mismo, porque en Colombia es tanta la violencia que todo acaba siendo un reality de los que tanto nos gusta ver en la televisión.

Triste resulta que los periodistas en su mayoría sigamos pensando que lo trivial es lo importante, mientras el país tiene tan y tan graves problemas. ¡Qué desolación!

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