ELESPECTADOR.COMImprimir

Opinión | Lun, 12/10/2012 - 23:00

Macrolingotes

Por: Óscar Alarcón | Elespectador.com

Cartagenero que se respete tiene que escribir sobre Núñez. Y Carlos Villalba Bustillo se respeta, y mucho. Hace unos años hizo un paralelo entre Núñez y Uribe y ahora acaba de publicar una biografía novelada de tan importante hombre del Cabrero. Con ese estilo castizo que lo caracteriza, muestra a un Núñez humano, caribeño relatando fundamentalmente los años en que comenzó a gobernar, enfrentado a los radicales, haciendo alianza con los independientes y el sector conservador que dirigían Carlos Holguín y Miguel Antonio Caro.

Indudablemente, no se puede desconocer que Núñez fue el estadista y político más importante de su época, a pesar de que su sentido pragmático lo llevó a estar en lugares equivocados: los conservadores tratando de apoderarse de él y los radicarle buscando la distancia.

Wenzel, seudónimo utilizado por Núñez y que da el nombre a la novela y la publica en la Editorial Universitaria de la Universidad de Cartagena, relata su vida íntima y política, sus relaciones con doña Soledad, también sus segundos de abordar en la presidencia, la manera como hacía política con sus coterráneos costeños y con la sociedad decadente bogotana de finales del siglo XIX, el manejo del Estado y el entendimiento con el sexo débil, al que era tan adicto. Aquí está el Núñez conocido por varios de sus biógrafos y también la faceta desconocida que Villalba revela en este relato en el que el lector no logra precisar hasta dónde llega la historia y dónde comienza la ficción.

Digo y repito que Núñez fue el estadista y político más importante de su época. ¿Quién, si no fuera una persona como él, se va por más de diez años a Europa a conocer el funcionamiento de los Estados? No fue a buscar el aro de Gregoria –aunque para eso también tuvo tiempo–, sino para saber lo que era la economía intervencionista y cómo se podía crear aquí el Banco Nacional.

Buena lectura para esta época, sobre todo para saber cómo fueron esos cien años de soledad… Román. A pesar de la buena compañía que tuvo con ella.

Dirección web fuente:
http://www.elespectador.com/opinion/macrolingotes-columna-391757