Me refiero al reportaje del exalcalde de Bogotá Lucho Garzón, actual ministro consejero para el diálogo social y la movilización ciudadana, concedido hace unos días a Cecilia Orozco en El Espectador, donde, sin temor, reconoce que “se siente calentando silla”. Reportaje que causó malestar y ampollas en el alto gobierno. Porque ese tipo de declaraciones generalmente no se usan. Estamos acostumbrados a los reportajes de mentirillas, en los que muchísimas veces las preguntas y las respuestas ya están arregladas de antemano.
Afortunadamente, después de la tempestad viene la calma y el presidente Juan Manuel Santos tuvo el acierto de no aceptarle la renuncia a Lucho y lograr que siguiera a su lado “en minga” para seguir trabajando por un verdadero diálogo social y movilización ciudadana. Dos pilares fundamentales del programa de gobierno si se quiere lograr una verdadera paz, una sociedad más equitativa y más justa. No me cabe la menor duda de que el ministro-consejero Garzón, caracterizado por ser ejecutivo y no quedarse en meras teorías, además de ser franco hasta la irreverencia, hará un aporte importante en este momento crucial que vive Colombia.
Porque el ministro-consejero Garzón ni es politiquero, ni es lambón, ni le interesa atornillarse a un puesto. Tiene la suficiente personalidad y entereza para no ingresar en la legión de áulicos, batracios y reptiles que rodean a los mandatarios de turno, les distorsionan la realidad y les hacen creer que son el mago Merlín con la varita mágica. El presidente Santos, a pesar, no lo dudo, de haberse “cabreado”, como dicen en España, al leer el reportaje en cuestión, se dio cuenta de que a su lado tiene a un hombre honesto y de fiar, que le ayudará en esa difícil tarea de ayudar a sacar adelante su programa de gobierno; arriesgado, porque se trata de la paz, de la restitución, de la reparación y de la responsabilidad social.
Todos ganamos con esta decisión. El presidente sabe que puede confiar, Lucho sigue en su lucha dura y de pa arriba, porque nada en contra de corrientes muy bravías, y los ciudadanos que queremos un mejor país. Ojalá este ejemplo lo siguieran tantos ejemplares del zoológico político que no piensan más que en sus prebendas, sus ingresos y sus “aspiraciones”, que generalmente no tienen nada que ver con sus responsabilidades de servidores públicos.
P. Felicitaciones a la comunidad LGTB. El Congreso parece dispuesto a aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pido palco para presenciar las reacciones cavernícolas de altos heliotropos... No me pierdo esta corrida.

