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Opinión | Lun, 12/10/2012 - 23:00

Legalización a las malas

Por: Daniel Pacheco | Elespectador.com

El 74% de los jóvenes colombianos, entre 18 y 24 años, se oponen a la legalización de las drogas. Apague y vamos. No hay nada que hacer.

Pero la cosa es peor aún. Si uno mira la tendencia por edades, en la encuesta de Ipsos Napoleón Franco que hizo la medición sobre posturas sociales como el aborto, las drogas y la eutanasia, la franja de 18 a 24 años es más conservadora que la de 25 a 34 años.

En todos los temas los más jóvenes son más conservadores que la generación anterior (los que estamos entre 25 y 34 años). Si se mantiene el rumbo, en dos generaciones estaremos eligiendo al hijo de Miguel Gómez a la presidencia, un Laureanito Jr.

Quisiera decir que la encuesta es la que falla. Que en realidad los colombianos jóvenes no son tan pacatos. Sin embargo, los números son bastante consistentes con mediciones anteriores. Tal vez la novedad es que se desmenuza que la opinión en contra de dejar de prohibir las drogas es compartida por todas las edades sin mayor variación. Un nubarrón negro sobre el futuro. ¿Quisiera uno que preguntaran sólo por la legalización de la marihuana? Sí. Puede ser que ahí la oposición no sea tan marcada. Sin embargo, el país parece estar lejos de haber incorporado el consumo de cualquier droga a lo que culturalmente es visto como aceptable.

Con este panorama, ¿tiene algún futuro la propuesta de Santos de pedir alternativas a la prohibición total de las drogas? ¿Por qué insiste el presidente en una idea tan impopular si es un tipo tan calculador? (en total, la legalización tiene una desaprobación del 78%).

Tal vez porque no hacerlo sería pararse del lado incorrecto de la historia. En Estados Unidos, el mayor patrocinador de la prohibición, dos estados legalizaron la marihuana este año. Ya se la fuman campantes y sonantes en el estado de Washington. Así lo harán a comienzos de 2013 en Colorado. Pero, además, son 18 los estados que permiten algún tipo de marihuana medicinal. Este cambio arrancó en 1996.

En las encuestas la legalización, al menos de la marihuana, pasó el 50% de aprobación en tres mediciones distintas. Los jóvenes la apoyan por un margen de 2 a 1. Y hasta ahora, el gobierno federal de Obama, que según la ley debería estar apresando tanto a fumadores lúdicos como médicos, no ha hecho nada ni ha dado señales de que vaya a hacerlo.

A pesar de lo que les gusta decir a muchos liberales en Colombia, los cambios hacia más libertades sociales ha sido impuesto por las élites en el poder. La mentada inclusión de la Constitución del 91 ha sido, en el sentido más literal de la palabra, antidemocrática.

Está bien. Si así toca con las drogas, pues así habrá que intentar hacerlo. Más vale un poco de soberbia ilustrada, de racionalismo paternalista, que otros 40 años de lucha sin sentido.

danielpachecosaenz@gmail.com

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