ELESPECTADOR.COMImprimir

El Mundo | Sab, 12/22/2012 - 21:00

"La Constitución no es plastilina"

Por: Diego Alarcón Rozo

Antonio Ledezma, alcalde de Caracas, cree que modificar la fecha de posesión de Hugo Chávez es inviable. Para él, es momento de un dialogo con el gobierno tras la recaída del presidente.

La cuenta regresiva cada vez se hace más aguda: desde hoy faltan 18 días para que Hugo Chávez renueve su estancia en el Palacio de Miraflores como jefe de Estado. Son dos semanas y algo más, pero el conteo de días luce un tanto incómodo cuando se mira a través del estado de salud del presidente. Su última aparición pública continúa siendo la del 8 de diciembre, cuando anunciaba su nuevo viaje a Cuba para someterse a una cirugía de urgencia, no sin antes advertir que —acompañado de ellos— Nicolás Maduro, vicepresidente, y Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, estaban prestos a responder por los intereses chavistas ante cualquier eventualidad.

Eventualidad sería, por ejemplo, que Hugo Chávez no esté en capacidad de asumir el poder el 10 de enero, como eventualidades han sido las complicaciones que derivaron de su última cirugía en la columna, entre ellas una infección respiratoria que reportó a la opinión pública el ministro de Información, Ernesto Villegas. Desde el 8 de diciembre las preguntas acerca de la salud de Chávez son muchas, pues tras año y medio de que se le diagnosticara cáncer, la situación nunca ha parecido más dramática y determinante, con rumores que señalan caídas en coma y esfuerzos médicos inmensos para mantenerlo estable.

Desde la orilla del chavismo ha comenzado a tomar fuerza la posibilidad de postergar la fecha de posesión, en primera instancia en voz de Cabello, quien sugirió que la voluntad popular no podría estar sujeta a la frialdad de una norma, una postura que ha sumado adeptos con el paso de los días. Por supuesto que esta nueva tendencia ha generado movimiento en las filas opositoras, que tratan de destacar la inviolabilidad de la Constitución. Uno de los críticos de esta eventual salida es el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, quien en medio de la agitación política que vive su país, accedió a conversar con El Espectador. Él describe la realidad actual de su país como un período de “transición” política, se refiere a la importancia de establecer un diálogo nacional para superar la crisis y habla del papel que podría tener la oposición en este nuevo escenario marcado por la recaída del líder de la ‘Revolución Bolivariana’.

¿Está cambiando el juego político en Venezuela por cuenta de la recaída de Hugo Chávez?

A partir de este momento las instituciones, los liderazgos políticos y las fuerzas civiles del país están a prueba. Estamos en pleno desarrollo de una transición que comenzó el 8 de diciembre de este año, cuando el presidente de la República habló con franqueza del país y admitió que su enfermedad era crítica. Tanto, que por primera vez habló de un sucesor y la puso nombre y apellido: Nicolás Maduro. Luego comenzó a hablarse en el país de las vías que establece la Constitución nacional para resolver cualquier vacío que surgiera en Venezuela.

Frente a ese tema, ¿qué piensa usted de que la fecha de posesión del 10 de enero pueda ser postergada?

El tema es que la Constitución no es una plastilina que se puede estirar de acuerdo con el interés de cada quien. La Constitución hay que acatarla y si hay criterios encontrados de interpretación se dirimen en el Tribunal Supremo de Justicia. Lo que ocurre en Venezuela en este momento es que tenemos una crisis institucional porque las instituciones de una u otra manera están notoriamente sesgadas.

¿Insinúa que el Tribunal está influenciado por el oficialismo?

No hay duda. La actual presidenta del Tribunal dijo hace algunos meses que eso de la autonomía de los poderes no tenía validez en un proceso revolucionario. En todo caso, la Constitución Nacional en sus artículos dicta claramente que el presidente elegido asume su cargo el 10 de enero, eso es taxativo. La Constitución establece también cuándo se produce la vacante absoluta: por renuncia, por muerte o por declaratoria de inhabilitación.

Entonces, ¿qué tan posible ve usted un aplazamiento en la fecha de posesión?

Eso sería jugar a una crisis de gobernabilidad en Venezuela, se profundizaría la crisis de gobernabilidad si aquí cada quien comienza a interpretar a su manera la Constitución Nacional. Lo único a lo que se puede dar pie hoy en Venezuela es a garantizar una atmósfera de convivencia y evitar que se produzcan conflictos que nadie desea. Por lo menos coincidamos en respetar las reglas de juego.

Usted habla de una transición política. ¿Qué posibilidades tendría la oposición en ese proceso?

La oposición tiene que defender la democracia. Para nosotros eso es lo fundamental. La oposición tiene que tener en este momento inteligencia, responsabilidad y coraje. Son tres requisitos de los cuales tiene que llenarse. Su papel es evitar que Venezuela se pierda en una crisis.

En su opinión, ¿qué tan fuerte está el liderazgo opositor?

La fortaleza de la oposición es la unidad. Más allá de los perfiles individuales. Nosotros acabamos de obtener, después de la derrota del 7 de octubre, el 45% de los sufragios de los ciudadanos que acudieron a las elecciones regionales el pasado domingo. Ese 45% vale mucho porque lo sacamos de abajo, superando ventajismos y además superando la depresión en la que cayó un número importante de ciudadanos que no terminaban de asimilar el revés electoral del 7 de octubre.

Pero de 23 gobernaciones en juego el chavismo obtuvo 20, fue una victoria avasalladora...

Es una realidad que tenemos que comprender. No aceptar sino comprender. Nosotros tenemos que hacernos una autocrítica sin que se confunda la autocrítica con autoflagelación. Porque ya es suficiente con los ataques que hemos recibido del gobierno. Nosotros hemos moderado ese ventajismo, es la verdad, y hemos participado en medio de este cuadro con condiciones absurdas porque están vaciadas de legalidad. Debe hablarse de un diálogo para buscar la gobernabilidad en Venezuela, pero eso pasa por la idea de que el gobierno entienda que ningún resultado electoral va a ser transparente mientras en Venezuela haya un déficit de equilibrio electoral.

¿Qué papel piensa jugar usted en la transición a la que se refiere?

Mi papel fundamental va a ser el de apostar a la unidad. Yo he sido unitarista de los pies a la cabeza y ahora más que nunca es necesaria nuestra contribución para que la unidad no se desmorone.

¿Se refiere a unidad en torno a Henrique Capriles, quien fuera rival de Chávez el 7 de octubre y quien acaba de ser reelecto en la gobernación de Miranda?

Capriles es consecuencia de la unidad. Lo que él ha logrado es gracias a la unidad. Capriles es también un activo de la unidad, un liderazgo que hay que cuidar. Yo no quiero señalar posiciones porque ese es un tema que estamos abordando y ya veremos qué fórmula vamos a asumir para presentarle al país, en caso de que sea necesaria para esta transición una candidatura unitaria.

¿Usted cree que esta transición de la que habla sería el momento indicado para que gobierno y oposición abran un diálogo?

Yo digo que aunque no haya transición, aunque no tuviéramos esta crisis, lo lógico es que la oposición y el gobierno dialoguen. Si en este momento el gobierno de Colombia está dialogando con la guerrilla, un grupo responsable de secuestros, asesinatos, colocación de bombas… están dialogando, como dialogó el papa Juan Pablo II con su victimario, y Mao Tse Tung dialogó con Richard Nixon. En un país normal, es lógico que gobierno y oposición dialoguen, pero aquí no.

¿Piensa que sería más factible un diálogo con los sucesores de Chávez que con el propio Chávez?

Aquí el diálogo no puede ser personalizado, no se trata de que tú seas amigo mío y tú me saludes o tú tengas interés en conversar conmigo para resolver un problema personal. El diálogo tiene que ser institucional, con una agenda previa. No de tomarnos una fotografía y aparentar que estamos conversando, tiene que ser para superar los problemas del país.

¿Cómo se vive este momento en Venezuela?, ¿se siente la preocupación de la gente por el futuro político del país?

Los ciudadanos dudan. Cómo será de grave la división que hay gente que duda de la veracidad de la enfermedad. Sin embargo, creo que después de oír al presidente el 8 de diciembre todos estamos preparados para cualquier escenario, incluso sus más exaltados seguidores. El presidente tiene muchos seguidores, gente que lo quiere y que está preocupada por su salud.

Qué dice la Ley venezolana

Según las normas constitucionales venezolanas, el presidente Hugo Chávez deberá tomar posesión de su nuevo período presidencial (2013-2019) el  10 de enero. Sin embargo, su precario estado de salud hizo que el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, planteara posponer la fecha. ¿Se puede hacer? Constitucionalistas venezolanos aseguran que no, aunque dicen que la situación  que vive Chávez no está expresamente resuelta en la Constitución. Para algunos, si el presidente no se posesiona en la fecha establecida y se declara su ausencia absoluta, se deberán convocar elecciones en 30 días. También hay quienes mencionan el artículo 234, que habla de la ausencia temporal. Como en la Constitución no está expresa una ausencia temporal de un presidente electo que no ha tomado posesión, se podría abrir la posibilidad para un aplazamiento. Claro, teniendo en cuenta los plazos establecidos, que no superan los 90 días, prorrogables 90 más. Después de eso, habría que celebrar elecciones.

Constitucionalistas  dicen que la posesión de Chávez no se puede aplazar, pero la situación del presidente no está expresamente resuelta en la Carta Magna.

Dirección web fuente:
http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/constitucion-no-plastilina-articulo-393838