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Medio Ambiente | Mie, 12/26/2012 - 19:46

El acelerado derretimiento de la Antártida

Por: Alicia Rivera / El País de España

Desde 1958, la temperatura en el continente blanco ha aumentado 2,4°C, casi el triple del promedio mundial.

La Antártida viene dando muchos problemas a los científicos del clima a la hora de determinar el efecto que allí se presenta del calentamiento global y cómo evolucionará en el futuro. Pero poco a poco se van acumulando estudios y datos que muestran que también en el continente blanco están aumentando las temperaturas medias, y, en algunas zonas, muy rápidamente. En concreto, en la región occidental del continente se ha registrado un incremento de 2,4°C desde 1958 hasta ahora, lo que significa casi el doble de lo que se había estimado para la zona y el triple de la media del planeta, según una nueva investigación que ha logrado reconstruir la evolución de la temperatura del aire en la región del último medio siglo. El máximo se produjo en el verano austral de 2005 (ver gráfico).

El calentamiento de la Antártida contribuiría a la subida del nivel del mar”, explica David Bromwich, científico de la Universidad de Ohio (EE.UU.) y líder de la nueva investigación, presentada en la revista Nature Geoscience y que recalca que esta región es una de las que más rápido se ha calentado.

Bromwich y sus colegas han investigado la región, basándose en los datos meteorológicos tomados en la base Byrd, situada a unos 1.100 kilómetros del Polo Sur.

Se sabía que la península Antártica, apodada el caribe del continente blanco, es una zona de rápido calentamiento, con un incremento de la temperatura superior a 2,5 °C en el último medio siglo, según datos del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático). Sin embargo, las cosas no están tan claras en otras zonas. El problema es que la compleja circulación oceánica que rodea la Antártida dificulta mucho la investigación y la modelización del cambio climático allí, hasta el punto que es la región del planeta sobre la cual los científicos tienen más incertidumbres. Pero los estudios están avanzando a buen ritmo y se han obtenido resultados importantes en los últimos años, de manera que una buena parte del próximo informe del IPCC, el AR5, se dedica al continente blanco, reduciéndose notablemente las incertidumbres.

Los registros meteorológicos en la base Byrd comenzaron en 1958, con el año Geofísico Internacional. El problema es que las medidas no han sido continuas desde entonces, ya que la base no ha sido siempre permanente (ocupación en invierno y verano) y los equipos automáticos de toma de datos han sufrido a veces desperfectos. Lo que Bromwich y sus colegas han hecho es reconstruir toda la serie de medidas de temperaturas del aire cerca de la superficie en la zona, completando la información mediante interpolación de datos con registros de otras estaciones.

Hay claras pruebas de que la capa helada de la Antártida occidental está contribuyendo a la subida del nivel del mar; sin embargo, los cambios en la temperatura en décadas recientes siguen padeciendo incertidumbres”, escriben los investigadores en Nature Geoscience. Aclaran que la región probablemente se ha calentado desde 1950, “pero no hay acuerdo [entre los especialistas] acerca de la magnitud, la estacionalidad y el alcance espacial de ese calentamiento”. Su conclusión, tras la investigación, es que la zona está sufriendo efectivamente un aumento de la temperatura que es significativa durante el verano austral, particularmente en diciembre y enero, la temporada de máximo deshielo.

La zona estaba bajo sospecha de los expertos de clima, ya que allí, en la costa del mar de Amundsen se ha venido registrando un incremento de la pérdida de hielo en el mar en los últimos años, debido al adelgazamiento y fusión de la capa helada que desencadena el aumento de la temperatura del agua. Pero había dudas acerca de la temperatura del aire. La cuestión que Bromwich y sus colegas se preguntan es si la Antártica occidental está a punto de parecerse a Groenlandia, en cuanto a deshielo se refiere. “¿Es el calentamiento máximo registrado en 2005 una manifestación de esa transición?”, plantean.

Por ahora, los datos de estos expertos muestran que entre 1958 y 2010 se ha producido en aquella región un calentamiento de 0,47°C por década, acumulando un incremento de 2,44°C en 52 años. Además, llaman la atención sobre la necesidad de tener en la zona una buena red para hacer observaciones meteorológicas a largo plazo.

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