La reciente debilidad del dólar representa un reto a nivel competitivo para economías desarrolladas y emergentes. Claro ejemplo de esto es la situación de Japón, donde la crisis financiera global obligó a buscar refugio en el yen, generando una fuerte apreciación de la moneda y haciendo más caras sus exportaciones para el resto del mundo, situación incontrolable a partir de 2011, cuando las rondas de liquidez implementadas por la FED llevaron la paridad dólar/yen a sus mínimos históricos.
Esta situación derivó en un hecho histórico que fue la intervención conjunta de varios bancos centrales a favor de Japón luego de la tragedia de Fukushima.
Otro caso interesante es la intervención del Banco Central suizo para mantener la paridad euro/franco por encima de 1.2000, luego de que ésta llegara en agosto de 2011 a niveles cercanos a 1.0000 como consecuencia de la creciente debilidad de la moneda comunitaria.
Latinoamérica no es ajena a esta situación y es muy probable que en el futuro se incremente la intervención cambiaria en una región en la cual Colombia es un destino predilecto de inversión. Los términos de intercambio favorables para el país hacen ver la situación menos dramática, pero la intervención cambiaria permanente es una necesidad.
* Eduardo Bolaños, Asesores en Valores

