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Opinión | Vie, 12/28/2012 - 11:15

Mirando hacia el 2013

Por: Carolina Botero Cabrera | Elespectador.com

Hace un año hablar de ciberactivismo era extraño. Eran pocos los que entendían el término, a pesar de que ya había sucedido la primavera árabe, wikileaks y las estrategias de resistencia contra la Ley Sinde, Hadopi o Lleras.

2012 fue el año en que el término adquirió reconocimiento por la reacción contra los proyectos de ley SOPA y PIPA de EE.UU y localmente contra ley “Lleras 2”. Fueron acciones sincronizadas que se repetirían al finalizar el año para el tema de la gobernanza de Internet. Aunque fueron acciones coordinadas sobre la marcha muestran una realidad tecnológica optimista.

El plan Marshal o la Alianza para el Progreso fueron estrategias políticas para coordinar acciones de los Estados como una ruta para el desarrollo regional. Es la perspectiva histórica la que nos da una visión de lo que tales agendas significaron y las apuestas que los países hicieron. Sabemos por ejemplo que la coordinación sirvió para crear mercados en Latinoamérica, donde se pasó en pocos años de países esencialmente rurales a países urbanos, con todo lo que eso significa.

Durante décadas el primer mundo ha seguido una agenda para proteger su modelo de desarrollo, que se sustenta en el fortalecimiento de la propiedad intelectual. Esta agenda se desarrolló en los foros internacionales como la OMPI (organismo ONU de Propiedad Intelectual), tuvo su momento culmen con la creación de la Organización Mundial del Comercio y hoy se transfiere a foros comerciales que son controlados por las potencias -como ACTA y TPP ambos tratados multilaterales de comercio liderados por EE.UU.- mediante estrategias de negociación cerrada y secreta.

Pero, las características de Internet que han permitido el ciberactivismo hacen que no tengamos que esperar décadas para analizar e identificar detalles de esta agenda. Tenemos la capacidad de comunicación y coordinación para avanzar con acciones de resistencia (en 2012 el mejor ejemplo fueron las acciones contra SOPA) y también plantear acciones político/legislativas para adelantar una agenda positiva desde la sociedad civil.

Sin ser vidente puedo asegurar que el 2013 traerá no sólo más resistencia (global y local) sino también más actividad en torno al planteamiento civil de una agenda positiva usando el ciberactivismo.

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