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Opinión | Sab, 12/29/2012 - 23:00

Perspectiva mundial

Por: Eduardo Sarmiento | Elespectador.com

La economía mundial no ha salido de la crisis de 2008. Luego de la recuperación de finales de 2009 y 2010, Europa y Estados Unidos recayeron en 2011.

Las autoridades económicas y los líderes no fueron capaces de anticipar la crisis, ni de superarla en forma sostenida. Las políticas monetarias y fiscales aisladas son insuficientes para enfrentar los choques y fallas macroeconómicas.

Lo anterior aparece muy claro en Europa. Las economías se han visto abocadas a severas recesiones y disparo del desempleo a tiempo de déficits crecientes de balanza de pagos que tienen como contraparte los superávits de Alemania. De allí ha surgido un debate irreconciliable entre quienes dicen que la solución está en políticas expansivas y los que sostienen lo contrario. Ambos se equivocan. Las políticas expansivas reactivan la economía a cambio de ampliar el déficit en cuenta corriente y el endeudamiento, los cuales no son sostenibles. Por su parte, las políticas contractivas acentúan la recesión y el desempleo y no alcanzan a modificar los salarios para mejorar la balanza de pagos. La solución solo se puede lograr con cuantiosas devaluaciones, que están proscritas por la moneda única del euro, y con una política expansiva de Alemania que les permita colocar sus productos.

No menos contradictoria es la situación de Estados Unidos. A comienzos del próximo año entrarán en vigencia acuerdos que significarán un aumento de los impuestos y una reducción del gasto que pueden significar una contracción fiscal de 5% del PIB, denominada el abismo fiscal, en razón de que precipitaría la economía en recesión en unos pocos meses. Si bien se ha reconocido el error, no se vislumbra un arreglo favorable. Obama no cede en la promesa de su campaña de elevar los impuestos a los sectores de altos ingresos y los republicanos de bajar el gasto. En el mejor de los casos se lograría una reducción del déficit de 1,5% del PIB, el cual no tendría las dimensiones del abismo fiscal, pero de todas formas frenaría la pequeña mejoría de la economía en los últimos meses. Lo cierto es que los gobernantes no han querido reconocer que, mientras no corrija las fallas estructurales, Estados Unidos tendrá que convivir con un déficit fiscal de más de 6% del PIB.

América Latina no está blindada. En realidad, la región no ha salido bien librada de los sobresaltos de los últimos cinco años. Ciertamente, los países han experimentado menos caídas en la actividad productiva y crisis cambiarias y financieras que el promedio mundial. Pero a cambio de ello han experimentado un serio retroceso estructural que se oculta por las apariencias coyunturales. En general, han experimentado revaluaciones que se manifiestan en déficits en cuenta corriente, retroceso industrial, descomposición laboral y empeoramiento de la distribución del ingreso. Así, la mayoría de las economías opera con un perfil en que la capitalización y las utilidades empresariales crecen por encima del producto nacional y éste por encima de los ingresos laborales y los consumos de los grupos medios y bajos.

El panorama de 2013 y de los años siguientes dependerá de la capacidad de los países de abandonar los dogmas de libre mercado y actuar en forma coordinada. Se requiere un esfuerzo conjunto para elevar los ingresos laborales, ampliar los mercados internos y reducir el exceso de ahorro mundial, al igual que acciones individuales que aseguren la consistencia del sistema. Estados Unidos, Alemania y China deben operar con déficits fiscales, Europa periférica apartarse del euro y América Latina devaluar los tipos de cambio y revertir la desindustrialización.

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