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Fútbol colombiano | Sab, 12/29/2012 - 21:02

En el título de Santa Fe

Por: Yulián Anchico / Volante de Independiente Santa Fe.

EL 15 de julio de 2012 será recordado toda la vida por los hinchas del equipo cardenal. Ese día se consiguió la estrella más importante de su historia: la séptima.

Hasta el día de hoy, cuando han pasado ya más de cinco meses de haber logrado el objetivo de la séptima estrella para Santa Fe, sigo creyendo que lo que se hizo fue algo increíble. Se pintó tan lejano y tan imposible que es el momento en el que no he asimilado la magnitud de lo que logramos ese día. Lo más importante de todo esto es lo que se hizo por la hinchada, tantos años sin ganar hacían que se manchara la historia de un equipo grande de la capital. Así que saber que fui parte de ese plantel ganador, es un privilegio invaluable.

Para mí, el equipo vivió algo difícil en los últimos torneos, habíamos estado cerca de lograr la séptima, pero siempre ocurría algo inesperado. En el semestre del título todo el tiempo tuvimos presentes dos momentos lamentables: la eliminación contra Tolima en el último minuto y la derrota frente al Once Caldas. Nos dolieron tanto que siempre pensamos en eso y mirábamos el objetivo de la final como una revancha. Los momentos complicados los tomamos como una motivación y una fuerza para luchar por el título.

Nosotros dijimos que el día que llegáramos a la final el título era nuestro, el problema era que tendríamos que luchar y rompernos en la cancha para poder cumplir con lo que era el sueño de todos y de la hinchada, que llevaba 37 años sin ver una vuelta olímpica.

El arranque del semestre fue muy complicado. Aunque jugábamos bien, el balón no entraba y eso nos costó sumar una serie de empates. Ahí, cuando las cosas no andan bien, llegan las presiones, los malos comentarios, y eso muchas veces tiende a perjudicar el grupo. Sin embargo, fuimos fuertes y comenzamos a ganar partidos que nos permitieron ascender en la tabla.

Ese momento fue importante porque recuerdo que pedían la cabeza del profe Wilson, pero nos unimos e hicimos una voz para que no ocurriera. En ese tiempo llegó al equipo una persona fundamental, nuestra asesora espiritual Sandra Merino, quien nos ayudaría a superarnos en este aspecto para ganar el título.

Ella nos hizo creer en nosotros mismos y nos enseñó a poner todo en las manos de Dios. Estar pegados de Él fue lo mejor que pudimos hacer.

Cuando había momentos difíciles, era aun mayor nuestra fe y por eso cada vez fuimos más fuertes. De ahí que clasificamos como cabezas de serie a los cuadrangulares, ganando los dos clásicos del semestre y generando una ilusión muy grande.

Recuerdo las reuniones con Sandra antes de los partidos. Estábamos tensionados y ansiosos, pero ella siempre llegaba con una palabra o con algo escrito para nosotros y ahí nos dábamos cuenta de que la estrella sería cierta. Nos decía: “Dios ya lo prometió, solo tienen que creer”. A lo largo de los partidos pudimos notar que eso era cierto, porque las cosas siempre salían. Ese título no representó una estrella más para el escudo de Santa Fe, ese título dejó huella en el corazón de todo el plantel.

Este será el logro más importante en mi carrera futbolística, puede que gane algo más, pero este será inolvidable. Puedo parecer conformista, pero yo sentí una alegría similar a la de la hinchada que nunca se me va a borrar. Hoy, con orgullo digo: Yo estuve en el título de Santa Fe.

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