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Buen Viaje VIP | Mar, 01/01/2013 - 21:00

Barbados, perla inglesa del Caribe

Por: Redacción Buen Viaje

Esta isla conserva el encanto de una ciudad colonial con la arquitectura y los muelles originales que datan del siglo XVIII. Por ser paraíso fiscal es un destino ideal para comprar.

Un paisaje que invita a relajarse y olvidarse de todo. Eso es Barbados, una de las Antillas Menores situadas en pleno corazón del mar Caribe y el Océano Atlántico. Aguas cristalinas y arena brillante en diversas tonalidades que van desde el color rosado intenso hasta el blanco e invitan al descanso y a la práctica de deportes como el surf y el windsurf.

Con una extensión de 97 kilómetros de playa, Barbados es uno de los destinos predilectos de los surfistas profesionales que cada año visitan playas como Bathsheba, Batts Rock, Flokestone Park, Gibbs y Paynes Bay en busca de grandes olas. Mientras que los aficionados a la natación y el esnórquel se inclinan por Needhams Point y Dover, en donde gozan de una paz y silencio excepcionales.

Los amantes del buceo también disfrutan de un paraíso único con arrecifes de coral, peces de colores, estrellas y caballitos de mar, mantarrayas y gigantescos caracoles. Sin embargo, Barbados es mucho más que sus playas. Para empezar cuenta con atractivos como la Cueva de Harrison, un sistema de cavernas subterráneas con cascadas y piscinas naturales atravesadas por un riachuelo. El recorrido es en un tranvía eléctrico que se detiene constantemente para que los turistas admiren los lugares más impactantes.

Bridgetown, la capital de la isla, merece un capítulo aparte por ser considerada “la pequeña Inglaterra”. Hay que recordar que la historia de la ciudad se remonta al siglo XVII, cuando los colonizadores ingleses la fundaron. Su intención era que sirviera de enlace para el comercio marítimo entre la zona del Caribe e Inglaterra.

Parte de ese legado inglés se refleja en la arquitectura. La ciudad cuenta con su propia Trafalgar Square, queriendo imitar la plaza principal del centro de Londres. Lo mismo sucede con sus casas coloniales, de estilo gótico-victoriano con diseños en las columnas, ventanas, techos y puertas. En contraste con la herencia africana que se manifiesta en las amplias casas de un solo nivel con llamativos colores que evidencian el paso de los esclavos por la isla.

En las colinas que rodean Bridgetown hay muchas residencias de estilo europeo, especialmente francés, completando así el curioso collage de influencias que ha convertido a esta urbe en una de las más eclécticas del Caribe.

Después de un día de relax, nada mejor que tomar un coctel tropical mientras cae la tarde. Las opciones para disfrutar de la noche son varias: degustar una deliciosa comida en alguno de los restaurantes de la isla, pasear en barco o caminar por Broad Road, la calle que nunca duerme. El mercado al aire libre de Fairchild es otra alternativa para los más descomplicados y quienes buscan llevarse algún recuerdo a buen precio. Generalmente se realizan espectáculos callejeros.

Hacer compras en Barbados es una experiencia inigualable por la cantidad de tiendas y por ser una zona libre de impuestos. Los productos son usualmente entre un 30 y 50% más baratos en comparación con Estados Unidos y Europa. Solamente se debe presentar el boleto de avión o el pasaporte para obtener el descuento.

Lo cierto es que Barbados reune como pocos destinos todos los elementos para garantizar una estadía placentera: paisajes impactantes, tranquilidad, tiendas con productos a excelentes precios, variedad gastronómica y gente amable.

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