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Opinión | Mie, 01/02/2013 - 23:00

"Jolgorio de la muerte"

Por: Tatiana Acevedo | Elespectador.com

"Cumbre de la mafia", "jolgorio de la muerte", "sed de sangre por poder", etc.

Distintos medios elaboran sugestivos titulares para informar sobre el asesinato de nueve personas en la finca La Piscina, en el municipio de Envigado. Tras la policiva introducción se nos informa que entre los muertos se encuentra uno de los “sicarios más temidos”. Las noticias resaltan los alias de las víctimas (El Morro, El Mosco, El Panadero).

Se asegura que se trató de una vendetta o de un “reacomodo de bandas”. “Varios delincuentes acá se han venido reuniendo para tratar de coordinar quién va a quedar con el mando… Todos quieren ser jefes. Entonces se tienen que ir matando unos a otros”, aseguró el comandante de la Policía, general Vásquez.

Se dice que la masacre no fue perpetrada por ningún comando que ingresó al predio, sino por invitados a la fiesta. Autoridades y medios hacen énfasis en lo bien que la estaban pasando asesinos y asesinados. Y se repite hasta el cansancio que se trató de una “bacanal”, un “festín de desenfreno”, una “parranda en la que hubo trago, mujeres, grandes cantidades de comida y pólvora”.

Esta lectura, espectacular y plena de certezas, que parece convenir a todo el mundo (“murieron en su ley”, pensarán algunos), esconde otras preguntas. Nada dice sobre las cuatro mujeres asesinadas (excepto que “venían” con el whisky y el asado) o sobre la juventud de los asistentes y víctimas.

Y es que es más, la forma como se narra lo acontecido refuerza un sentimiento de inevitabilidad. Esto tenía que suceder, pues los sicarios, esa suerte de hombres parias que viven fuera de la sociedad, están condenados a eliminarse irremediablemente entre ellos.

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