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Cartas de nuestros lectores | Jue, 01/03/2013 - 22:18

No más impactos de muerte

Por: Elespectador.com

La mayoría de las veces las balas disparadas terminan su criminal viaje incrustándose en los cuerpos de nuestras nuevas generaciones.

Docenas de nuestros niños han muerto con una sonrisa disfrutando plenamente de los juegos que los hacen y nos hacen felices.

Esta criminal actitud de algunos ciudadanos que portan irresponsablemente armas de fuego disparándolas sin pensar que el destino fatal de esa bala terminará segando la vida de cualquier persona, sin distingos de edad ni género, tiene que ser castigada severamente, ya que el solo disparo es una tentativa de homicidio.

Es inconcebible que no podamos estar a salvo en nuestras habitaciones, como tampoco caminar o sentarnos a dialogar tranquilamente, porque infortunadamente fuimos blanco de una bala disparada por alguien que adopta decisiones sin la debida meditación.

Mientras no aprendamos a celebrar, no podremos tampoco hablar de una Colombia educada, culta y mesurada, como tampoco de paz ni menos de seguridad. El simple sentido común nos enseña que no es con estruendos mortales con los que tenemos que manifestar la alegría. El abrazo, la sonrisa o aquel coro con palabras felices en grupo entonado es suficiente para unirnos en una moderada celebración.

Infortunadamente en barrios densamente poblados por personas humildes y trabajadoras, que luchan día a día con las uñas soñando con labrarse un futuro que les permita una mejor calidad de vida, ocurren estos absurdos hechos. Tiene el Gobierno que emprender campañas en estos sitios con la compañía permanente no sólo de la Fuerza Pública, más importante aún con inversión en centros educativos, deportivos, culturales y prioritariamente con fundaciones que cuenten con profesionales en las áreas de orientación familiar, psicológica y de convivencia social.

Urge la locomotora del desarme de la población civil que empiece por legislar severamente e invitar a nuestros mejores embajadores y líderes que han sido dignos de emular para que periódicamente se reúnan en la mesa blanca de la convivencia hasta lograr cero muertes por estas dementes causas.
Nunca me cansaré de decir y escribir: la bala disparada jamás se pierde.  

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