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Opinión | Mar, 01/15/2013 - 23:00

Reflexiones: Foro Agrario

Por: Uriel Ortiz Soto | Elespectador.com

Es indudable que el Sector Agrario es la corona de la paz para nuestro País.

En él están centradas todas nuestras esperanzas. De la reestructuración que se le haga en el actual proceso de paz, depende que los grupos armados y al margen de la Ley, junto con los millones de campesinos que han sido despojados y desplazados violentamente de sus tierras regresen en orden y con justicia social a la Colombia Rural.

Analizando con mucho detenimiento el reciente Foro Agrario, celebrado en la Universidad Nacional, promovido por las mesas de negociación de las partes, podemos sacar algunas conclusiones que son bien preocupantes, puesto que, no fue la expresión total y definitiva de las angustias campesinas. Si bien se escucharon los clamores de algunos sectores de la producción, brilló por su ausencia la representación del pequeño y mediano productor, que son los que en últimas, han sufrido y padecido en carne propia todos los rigores del asedio de los grupos armados, y el abandono del Estado.

Si queremos encausar el Proceso de Paz, por los senderos del Sector Agrario, lo más indicado es que el Estado se acerque más a la Colombia Rural. De nada nos sirve con que los gobiernos de turno, continúen alimentando toda una cadena de organizaciones campesinas representadas en: fundaciones, federaciones, asociaciones, cooperativas y ONG, habidas y por haber, manejadas por campesinos de cuello blanco y uñas pintadas, con salarios de hasta treinta millones de pesos, con un séquito de aduladores e investigadores viajando por todo el País, y a la postre nada solucionan a sus afiliados, pero sí malgastan o se apropian de las prebendas que les otorga el Estado para los planes y programas de desarrollo.

En la sola Capital de la República, existen más de doscientas cincuenta organizaciones que dicen representar a los diferentes gremios de la producción, si se les hace una auditoría como debe ser, la mayoría se rajan, y nos llevaremos grandes sorpresas, muy parecidas a las de Agro Ingreso Seguro, AIS, que a cuatro años de haberse destapado tal podredumbre, aún continuamos estupefactos. Citemos un solo caso:

Nadie entiende porqué el gremio cafetero, se encuentra atravesando por la peor crisis de toda su historia, si en épocas anteriores, fue uno de los más boyantes del País, y los caficultores se daban una vida tranquila, podían cumplir con las obligaciones bancarias sin mayores apremios. La Federación de Cafeteros, hasta hace unas décadas, fue dueña de la Flota Mercante Grancolombiana, Aerolíneas Centrales de Colombia, “ACCES”; Bancafe, entre otras entidades de mucha respetabilidad económica,- todas fueron liquidadas-, y como consecuencia la Federación Nacional de Cafeteros, se encuentra en la bancarrota, y lo más grave, engañando a los caficultores que se ilusionan con falsas promesas que finalmente no se cumplen.

Lamentablemente, por la misma suerte de los Caficultores, corren otros sectores de la producción campesina, como el caso de los cacaoteros, paneleros, algodoneros, entre muchos otros, que si el gobierno no se pone pilas, vendrán días muy difíciles para nuestro País, con más vientos de guerra, que de paz.

Hay que entender que los campesinos de hoy, viven mejor informados que los citadinos, sobre los deberes que deben cumplir y los derechos que les corresponde como pequeños y medianos productores en sus respectivos gremios. Sin embargo, nadie se explica el porqué tanta retahíla del gobierno sobre planes y programas para el desarrollo rural, si al visitar los municipios de Colombia, nos encontramos con un panorama desolador. En los actuales momentos, no es raro encontrarnos con familias expuestas a su suerte, pasando hambre, sin techo, con niños desnutridos, sin servicios de salud y sin poder entrarlos a estudiar, sencillamente porque carecen de los más elementales recursos económicos para hacerlo.

Quienes se encuentran en la mesa de negociación, tanto del Gobierno como de la Guerrilla, no deben llamarse a engaños: la situación del sector agrario, es crítica. No es de hoy ni de ayer, es de varias décadas atrás y los principales responsables de semejante descalabro son precisamente la indiferencia del Estado, y las organizaciones armadas que operan al margen de la Ley desde hace más de cincuenta años.

Es imprescindible que se lance la campaña: Regreso del Campesino al Campo, pero proveyéndolo de las más elementales soluciones sociales para el desempeño de sus arduas faenas: seguridad social, vivienda digna, servicios públicos, salud, educación y lo más importante, que el Gobierno se responsabilice por lo que el campesino produzca promoviendo programas de agroindustrialización, es decir, dando valor agregado a sus productos.

Esto se logra si se pone en práctica el ejercicio de las Cadenas Productivas y las Alianzas Estratégicas, con miras a posicionarlos en los mercados internacionales. Para esto es preciso contar con profesionales altamente calificados, puesto que los que se encuentran orientando estos programas, son una verdadera vergüenza para el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Si esta dependencia tal cual está funcionando se clausurara, no pasaría nada en nuestro País. De paso nos ahorraríamos el pago de una burocracia arrogante, altanera e ineficiente.

“No olvidemos que la paz vendrá del campo”

urielos@telmex.net.co

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