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Opinión | Mar, 01/15/2013 - 23:00

El comodín de la baraja

Por: Ernesto Macías Tovar | Elespectador.com

Cuando algunos políticos dijeron, en la campaña electoral de 2011, que el presidente Juan Manuel Santos, tenía un As bajo la manga para la Alcaldía de Bogotá, no era fácil de aceptar dicha hipótesis.

Pero, sin caer en facilismos teóricos o analíticos cual profeta del pasado, no hay que hacer esfuerzo alguno para entender que el alcalde Gustavo Petro ganó las elecciones porque se enfrentó sólo, desde su aparente tendencia izquierdista, a un candidato –Enrique Peñalosa- que representaba todo lo contrario pero que se disputaba la misma franja electoral con tres jóvenes entusiastas quienes, se decía en el momento, estaban impulsados por halagos de la Casa de Nariño. Y, después de las elecciones, los tres candidatos derrotados fueron incorporados al gobierno por el presidente Santos.

En efecto, Carlos Fernando Galán de Cambio Radical, fue nombrado jefe anticorrupción de la Presidencia; David Luna del partido Liberal, es el viceministro de Trabajo; y Gina Parodi, a quien llaman “alcaldesa por decreto”, fue designada alta Consejera para Bogotá. Estos hechos dieron mucha fuerza a la teoría que señalaba a Santos como estratega fundamental en la elección de Bogotá quien jugó sus cartas, por debajo de la mesa, para el triunfo del actual alcalde. Y la verdad que Santos ganó esa mano porque Petro logró imponerse, con el 30% de los votos.

Para confirmar que aquella teoría tenía bases ciertas, aflora un hecho que no deja dudas sobre la utilización de Gustavo Petro, por parte de Santos, como carta marcada o comodín de baraja, para sus pretensiones políticas: ante la propuesta de revocatoria del mandato del Alcalde, liderada de forma transparente por el congresista Miguel Gómez Martínez, el Gobierno nacional, en un hecho insólito, salió a oponerse a ese mecanismo constitucional de participación ciudadana, y a través de la “alcaldesa por decreto” el Presidente dijo que “el gobierno no le jala a la revocatoria”. Es claro que un gobierno no debe intervenir, ni a favor ni en contra, en un proceso legítimo de la democracia.

Y, si quedaba alguna duda, salió “Lucho” Garzón, alto Consejero sin funciones ni oficio, hoy convertido en “bufón del régimen”, a descalificar la revocatoria del mandato de Petro llamándola “estupidez política”. Asimismo, el senador Aurelio Iragorri, padre de uno de los tantos altos consejeros presidenciales y codirector de La U, apoyó públicamente al Alcalde y se opuso a su revocatoria.

Por lo anterior, no queda duda que el presidente Santos estuvo detrás y jugó un papel permisivo en la elección de Petro, y hoy lo respalda frente a la revocatoria porque lo necesita como parte de su estrategia política; a pesar de los innumerables motivos graves que ha dado el Alcalde de Bogotá, los cuales enmarcan a su gobierno como uno de los peores en la historia de la Capital.

Es claro que Petro no es un As de Santos ni hace parte de las cartas esenciales de su baraja electoral; simplemente lo utiliza en condición de comodín del juego; es decir, el hoy Alcalde es una carta valiosa que el Presidente acomoda para favorecer su reelección, más no conforma el naipe que el mandatario maneja con sus nuevos amigos políticos.

@emaciastovar

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