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Opinión | Mar, 01/15/2013 - 23:00

Apatía e incredulidad

Por: Mario Morales | Elespectador.com

Hace rato se nos escapó la verdad verdadera, como está en boga decir. Enfrentarse al acontecer diario es como meterse en una nube tóxica en la que todo es posible a la vez, menos el acceso a las certezas.

O ¿hay peor contaminación que ese insensato e inane agarrón de Santos y Uribe en medio de mutuos señalamientos que van del rufián al canalla, y que riñen con las responsabilidades que la población les otorgó? Ya no se trata de creer en uno u otro, sino de lamentarse por ellos.

Esas ráfagas de adjetivos y vociferaciones enrarecen lo que queda de “debate” público, mientras detrás se diluyen los temas claves que nos permitirían crecer como nación, como el que tiene que ver con tierras en la conversa de La Habana; o el de la ciudad que nos dijeron, en la pugna politiquera de Bogotá; o el de la sociedad de derechos, en la polémica de leguleyos sobre culpabilidades en el reciente caso de la niña secuestrada en la capital.

El descrédito por la ausencia de diálogo se torna crítico, además, por la fragilidad de las estadísticas, último bastión de los gobiernos para esconder su ruina.

Miren no más la incertidumbre que queda sobre las cifras oficiales luego del estudio de la UIS y la Universidad Nacional acerca del índice de seguridad alimentaria del país, que publicó ayer este diario.

Ese monstruo que es el hambre ataca al 42% de la población, según el DANE, pero según el estudio podría ser más grave, como ellos lo comprobaron en Bogotá, Sibaté, Tenjo y Bucaramanga, con metodologías más precisas y específicas. Y ni hablar de datos de desempleo o desplazamiento.

Contrario a lo esperado, la infoxicación, o acumulación de información basada en ese agresivo diálogo de sordos, sustentado o reemplazado por estadísticas express, terminó por minar la confianza de los ciudadanos. El resultado: esa apatía paralizante de las nuevas generaciones. En lo social o político no tienen en qué creer, porque sienten que no hay verdades, por lo menos, perdurables.

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