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Opinión | Jue, 01/17/2013 - 23:00

Cartas de los lectores

Por: Cartas de los lectores | Elespectador.com

En el ensayo “La poesía ignorada y olvidada”, del maestro Jorge Zalamea, se lee (pág. 11): “… en poesía no existen pueblos subdesarrollados, esta afirmación… no aliviará a los gobernantes, a los hombres de empresa... pero desde luego sus hombres de cultura hallan una especie de modesta revancha espiritual”.

A pesar de la autoridad del maestro Zalamea, válida para la década de 1960, esta “revancha espiritual” no llega hoy. Uno de los graves problemas actuales de nuestros críticos a la cultura es su irracional vocación de servidumbre al ensayo en los países desarrollados; en el campo profesional específico de la literatura como arte, “ignorando y olvidando” nuestros propios valores, la mayoría de las veces se hace apología y publica como poesía, por estar promocionada desde allá, la desconcertada palabrería que no dice nada.

Prueba de esta afirmación: su sección de la poesía escogida para su publicación.

Lo que demuestran sus escritos es que para que a Abad o a la poetisa Bonnett les parezca allí publicable un poema de Silva, Mutis, De Greiff, de Porfirio, Arbeláez, o de los 100 más, excelentes poetas que por ser colombianos apenas si los alcanzan a graduar como poetas locales, tienen que decírselo desde donde les permiten alzar su cabeza.

Es cierto que ese turismo cultural internacional a que da lugar esta actitud les es delicioso aunque resulte a precios de abominación. Ahí les quedan García Márquez, Rulfo, Borges, Cortázar, Neruda, Sábato, que en esta “Sureña comarca calentana” todavía dan para largo; o es que “Todo no vale nada si el resto vale menos”, o que para su olfato santafereñizado los versos del Tuerto López no son más que el aroma de sus zapatos viejos.

¿Cuántos viernes más hay que aguantar, de cuenta de este colonialismo intelectual, la publicación la mayoría de las veces de malos poemas y la ignorancia de los nuestros?; sugiéranles a estos ordenadores de la cultura publicable, una pasadita por los archivos de la HJCK, de la biblioteca Nacional, de la Radiodifusora Nacional..., la ojeada a las viejas y las actuales revistas que están fuera de su automedio; así haya que agrandarles su lupa hasta la universidad.

Édgar Martínez. 

Cuenca navegable del río Quindío.

 

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