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Opinión | Dom, 01/20/2013 - 23:00

La mentalidad del 'western'

Por: María Elvira Bonilla | Elespectador.com

No en vano los westerns norteamericanos con cowboy, saloon, rancho, diligencia, sheriff e indios, las famosas películas de tipos y bandidos, siguen siendo unos clásicos del cine y la obsesión de grandes productores como Clint Eastwood, que siguen montados en el formato.

 El mundo creado por la conquista del Oeste que inmortalizaron John Ford y John Wayne en La diligencia, Los centauros del desierto, La pasión de los fuertes y en otros inolvidables filmes como La pandilla Salvaje, Solo ante el peligro, Río rojo y Río Bravo, no ha dejado de estar presente en la mentalidad paranoica de los norteamericanos, especialmente de la generación mayor de cincuenta años. Se sienten acechados por el peligro, abriendo fronteras con el derecho a invadir territorios ajenos y por tanto a vivir y andar armados. La Constitución les protege este derecho.

De allí la dificultad que va a tener el presidente Obama en conseguir que el Congreso apruebe las 23 acciones que propuso para restringir el acceso ilimitado de los civiles a las armas de fuego, y que presentó el 16 enero, en presencia de un grupo de niños y de padres que perdieron hijos en la masacre del colegio en Newtown.

La reacción desde que un Obama conmovido, con lágrimas en los ojos, se comprometió el pasado diciembre a impulsar una legislación de control de armas y encargó al vicepresidente Joe Biden a liderar la iniciativa, fue en la dirección contraria: de inmediato se disparó la compra de armas por internet y a través de avisos clasificados, y en especial la del fatídico fusil automático AR-15, que fue el que usó el joven demente Adam Lanza para asesinar a los 20 niños y 6 maestras de Newtown. Pero algo más. Aumentaron exponencialmente los afiliados a la Asociación Nacional del Rifle, que espera completar los cinco millones de miembros para oponerse, a través de su poderoso lobby a la iniciativa presidencial. La composición de la influyente asociación es muy reveladora: el 87 % son hombres apasionados por la caza y buena parte de sus directivos son miembros, propietarios o representantes de alto rango de empresas fabricantes o distribuidoras de pistolas o rifles, como ocurre con el actual gerente de Bushmaster, la compañía fabricante del AR-15.

Ningún presidente norteamericano ha logrado detenerlos. Clinton ha reconocido su frustración cuando se hundió la ley que buscaba prohibir el uso de armas de asalto por civiles, la cual había conseguido pasar con un gran esfuerzo legislativo en 1993 y que le costó la reelección a 12 congresistas demócratas. Obama aspira a revivirla junto a un ambicioso plan de U.S. $500 millones que incluye la ampliación de la atención a personas con desequilibrios mentales y los límites a los contenidos violentos en la industria del entretenimiento. Está comprobado que los últimos asesinos, incluido Lanza, eran adictos a los videojuegos.

Obama recurrirá al apoyo de la opinión pública, a aquellos miles de jóvenes que han sido sus votantes naturales y que no cargan el peso del pasado con la mentalidad del western. Lo grave es que viven atrapados por los videojuegos en internet, que son más peligrosos que los pistoleros empolvados de los años 50.

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