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Vivir | Dom, 01/20/2013 - 19:58

Un arroyo de problemas

Por: Angélica María Cuevas G.

Sincelejo, Morroa y Corozal utilizan el Arroyo Grande como cloaca y botadero. Expertos dicen que contaminación podría filtrarse hasta las aguas que consume el departamento.

La Gobernación de Sucre no conoce un solo estudio que compruebe que la contaminación del Arroyo Grande de Corozal esté filtrándose hasta las aguas subterráneas que abastecen las cocinas, lavamanos y baños del departamento.

Pero la idea no le parece tan irracional a expertos como el ingeniero y especialista en ciencias ambientales y miembro de la Universidad de Sucre Luis Díaz, quien conoce bien el deterioro que a esas aguas le han traído la acumulación de desechos y los vertimientos de los alcantarillados de Sincelejo, Corozal, Morroa, San Juan de Betulia, Los Palmitos y Since (ver mapa), desde que eran caseríos.

Tampoco es irracional para los miembros de la cuenta @IdeaParaCorozal, que desde hace un mes cuelgan en redes sociales imágenes de los plásticos amontonados en el cauce y cuestionan la ausencia de soluciones de sus gobernantes al lío que ha venido amenazando la salud pública por cinco décadas.

A enero de 2013 ninguno de estos municipios cuenta con planta de tratamiento de aguas residuales, y el único intento de construir unas lagunas de oxidación, para sanear al menos la carga contaminante que aportan los 256.000 sincelejanos, lleva siete años en obras. Sin embargo, el actual plan de desarrollo departamental afirma que, aunque en 2010 el 27% de Sucre consumió agua con altos niveles de riesgo para la salud, de los municipios por donde pasa el arroyo sólo San Juan de Betulia se encuentra dentro de ese porcentaje. Morroa consume agua “en nivel de riesgo medio” (como el 19% del departamento), Los Palmitos hace parte del 24% que toma agua con “bajo riesgo” y se asegura que el líquido de Corozal, Sincelejo y Sincé no supone ningún riesgo.

Pero los habitantes son testigos de que la gente se baña en algunos tramos del arroyo y que en otros hay quienes utilizan el agua para regar los cultivos, aun sabiendo que las personas no paran de tirar allí su basura a diario. Para los pobladores es evidente que en su desembocadura, en el complejo cenagoso de Santiago Apóstol, la mojarra, la pácora y el bocachico ya no se pescan como antes. En época de lluvias el Arroyo Grande se desborda, sobre todo en Corozal, y la suciedad y los olores nauseabundos se confunden con la lluvia; durante la sequía las administraciones aprovechan para adelantar dragados de las áreas más caóticas.

“Escasea la cultura ciudadana, hay graves problemas de sedimentación, los residuos se acumulan y hemos comprobado que los municipios no ejecutan los planes de manejo a los que están obligados. Sincelejo, Corozal y Morroa han recibido sanciones por no acatar la norma y los recursos de la corporación son insuficientes”, dice Ricardo Baudin, director de la autoridad ambiental Carsucre. Asimismo explica que entre 2002 y 2011, la corporación autónoma regional recibió recursos por $1.200 millones, “con los que es poco lo que se puede hacer por el arroyo”.

¿Pero qué responde la Gobernación respecto al evidente olvido? A través de un comunicado, el secretario de Infraestructura de Sucre, Juan José Merlano Ramos, le dijo a El Espectador que en años pasados la administración municipal le presentó al Ministerio de Ambiente, y luego al programa Colombia Humanitaria, un proyecto por $66.000 millones para “la construcción de obras de protección, corrección del cauce y recuperación ambiental” del arroyo, pero los recursos no fueron priorizados. Al consultarle al Minambiente las razones de que el proyecto fuera rechazado, el despacho de Juan Gabriel Uribe informó que dentro de su archivo no existe información sobre el tema.

De todas maneras, la Secretaría de Infraestructura de Sucre afirma que “ahora se está actualizando el proyecto con el fin de presentarlo de nuevo al Ministerio de Ambiente y al nuevo Sistema General de Regalías. Los recursos se invertirían, entre otras cosas, en la localización, dragado y canalización en las zonas con mayor sedimentación, construcción de un jarillón a la altura de los municipios de Corozal y Morroa, para evitar las inundaciones y prevenir enfermedades, y en un plan de manejo ambiental. Más de 426.000 per sonas se beneficiarían de esta recuperación ambiental”.

Pero, teniendo en cuenta la falta de compromiso con la gestión ambiental que evidencia la corporación autónoma, la duda que les surge a los ciudadanos es si, en caso de que Sucre reciba esos millonarios recursos, los gobernantes sí le cumplirán al departamento. Además existe otra incógnita: según ha informado el diario local El Meridiano de Sucre, el gobierno nacional le entregó a Sincelejo $19.741 millones para avanzar en el saneamiento del Arroyo Grande de Corozal y, aunque el plazo para ejecutar esos recursos vence en mayo, aún no se han invertido $15.113 millones. ¿Por qué por un lado se solicitan recursos y por el otro no se ejecutan?

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