ELESPECTADOR.COMImprimir

Fútbol colombiano | Mie, 01/23/2013 - 23:00

El florero de Ramírez

Por: Redacción Deportes

Las polémicas declaraciones del presidente del Itagüí se dieron mientras se discutía el caso del volante embajador, quien dio por terminado su contrato con Chicó y firmó uno nuevo con Millonarios.

Las declaraciones del presidente de Itagüí, José Fernando Salazar, en las que aseguró que “los jugadores de hoy son unas prostitutas vestidas de uniforme de fútbol y se venden al mejor postor”, publicadas en El Espectador y que según David Luna, viceministro de Relaciones Laborales, ameritan una “investigación por presunta persecución sindical”, generaron este miércoles todo tipo de reacciones.

El dirigente antioqueño tomó la palabra en una charla que se presentó después de la asamblea de la Dimayor y en la que se discutía el tema del jugador Jhonny Ramírez, quien dio por terminado su contrato de trabajo con el Boyacá Chicó y firmó uno nuevo con Millonarios.

Ricardo Hoyos, presidente ajedrezado, expresó su molestia por el proceder del club embajador y del propio futbolista, ante lo cual Salazar pidió a sus colegas: “no permitamos que los jugadores se burlen de nosotros, tenemos que blindarnos, ser solidarios”. A propósito del caso del volante albiazul, El Espectador conoció dos contratos firmados por Ramírez y Hoyos, uno hasta el 31 de diciembre de 2012 y otro con final el 31 de diciembre de 2013. El primero registrado ante la Dimayor, la Fedefútbol y Coldeportes como lo exige la Ley del Deporte y el segundo solamente con el sello de la rectora del fútbol profesional el 9 de septiembre de 2011, cuando ya había un documento vigente desde el 9 de julio de 2010.

También la carta del futbolista en la que da por terminada su relación laboral por el vencimiento del término y también por justa causa, pues el club no pagó oportunamente los aportes a seguridad social y las cesantías. Además, en el documento solo se relaciona el salario básico, de $515.000 mensuales, sin tener en cuenta los otros dineros que recibía el jugador, lo que hace ilegal el contrato y se conoce como elusión.

Según la reglamentación de la Fifa, esas diferencias las debería aclarar una Comisión de Resolución de Disputas, pero en Colombia no se ha implementado, así que el jugador podrá actuar con Millonarios apenas se recupere de una lesión de rodilla.

Dirección web fuente:
http://www.elespectador.com/deportes/futbolcolombiano/el-florero-de-ramirez-articulo-398499