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El Mundo | Vie, 01/25/2013 - 22:00

La mujer india, una personalidad no nacida

Por: Farha Iman*

Miles de personas reclaman justicia para los seis hombres que violaron brutalmente a una joven de 23 años. El caso sacó a la luz la contradicción en que vive la población femenina.

La noche del 16 de diciembre de 2012, una joven de 23 años volvía a casa después de ir al cine con un amigo en el sur de Nueva Delhi, India. Como no pudieron tomar un bus o una carroza, hacia las 9:30 p.m abordaron un autobús contratado. Seis hombres, incluyendo un joven y el conductor, iban en el vehículo. Golpearon al amigo de la joven hasta la inconsciencia con una vara de hierro y luego a ella la golpearon y la violaron. El atacante más joven tenía apenas 17 años y era el más cruel de todos.

Un vocero de la policía indicó que el atacante más joven “abusó sexualmente de su víctima dos veces y rasgó sus intestinos con sus propias manos”. Un doctor dijo que “la vara fue insertada adentro de ella y retirada con tanta fuerza que terminó por sacar sus intestinos”. Sólo el 5% de sus intestinos permanecieron en su cuerpo.

Después de golpearlos y violarla, los perpetradores arrojaron a las víctimas fuera del bus e hicieron un intento inútil por pasar el vehículo por encima de ella. Un transeúnte encontró a los jóvenes semidesnudos e inconscientes y lo reportó a la policía a las 11:00 p.m. Ella murió el 29 de diciembre en un hospital de Singapur.

El caso sacó a la “India brillante” a la luz pública por razones equivocadas. Sacudió al país y a la consciencia de la clase media de Delhi. No era la única violación ocurrida en la capital, pero fue la primera vez que una mujer violada era tratada como heroína.

Personalmente, me pregunto por qué este episodio generó protestas y una oleada de ira y frustración entre la gente. Aquí hay muchos casos horrorosos de violaciones perpetradas por amigos, por pandillas, por parejas conyugales, por la policía, por el ejército, por los padres, por los hermanos, por los colegas, ancianas violadas por jóvenes, un anciano que violó a una bebé de tres años y luego la mató y la quemó. Todo eso ocurre aquí.

Entonces, ¿qué era lo que hacía único a este caso? ¿Por qué miles de personas salieron a protestar y se enfrentaron a las autoridades y recibieron chorros de agua y gases lacrimógenos y fueron arrestados?

La respuesta es coraje. Coraje por parte de la familia de la víctima, que decidió no esconderse en su vergüenza ante la sociedad, y coraje de la víctima, que luchó hasta su último respiro y lo pasó a las protestas y las demandas por la seguridad de las mujeres.

En India, la violación es un crimen que marca a la víctima como el agresor, mientras que el agresor no recibe el descrédito de la sociedad y mucho menos el castigo. ¿Por qué? Porque es un hombre; si viola a una mujer, es culpa de ella. Si estaba usando ropa occidental o saliendo sola o con amigos en la noche, ella instó al hombre a violarla. Este es el punto de vista común de nuestra sociedad.

India es realmente “increíble” (así lo advierte nuestro gobierno con intereses turísticos). Es un país de contradicciones. Aquí las generalizaciones no funcionan. Por un lado, las mujeres son ministras, presidentas, periodistas, ejecutivas y hasta policías y miembros del ejército. Por el otro lado, son violadas, asesinadas, víctimas de la violencia doméstica y la discriminación. En resumen, son tratadas como seres inferiores y se enfrentan a enormes desafíos para conseguir sus derechos básicos, como educación, salud y saneamiento, la elección de una carrera profesional, de marido e incluso pequeñas decisiones como qué ropa usar.

Hay organizaciones de la sociedad civil que trabajan realmente para la elevación y el empoderamiento de las mujeres. Soy partidaria acérrima del empoderamiento de las mujeres, sin embargo, estoy en contra del concepto occidental del feminismo hueco, porque le trae a la mujer una doble desventaja. Ahora tienen que responder por su hogar, sus hijos, sus esposos, su trabajo, los límites de sus proyectos. El concepto de la “mamá tigre” fuerza indirectamente a las mujeres a hacer todo el trabajo con una sola mano y con la cara sonriente. Si te vas a quejar, te sacarán de la célebre categoría de las mamás tigre.

Trabajar en oficinas, hablar inglés... no son en modo alguno signos de empoderamiento. No encuentro comparación entre mi muy educada amiga a quien su novio golpea (y que no puede romper la relación porque tiene miedo) y mi tío, que es un granjero analfabeta, un tomador de decisiones en una villa remota.

El empoderamiento se trata del derecho a tomar decisiones y a hacer elecciones informadas. El concepto de la mujer como una personalidad fuerte está aún por nacer. Por ahora son vistas como bellos cuerpos que van y vienen para cumplir los deseos de los hombres.

* Maestra en análisis del conflicto y construcción de paz de la National Islamic University, Nueva Delhi. Defensora y directora de Comunicaciones de la ONG Social Watch India. Las opiniones expresadas en este artículo no están relacionadas con su organización.

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