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Editorial | Sab, 01/26/2013 - 23:59

Reafirmando posiciones

Por: Elespectador.com

Esta semana el presidente de la República, Juan Manuel Santos, le habló a su ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, acerca del futuro escenario político en Colombia y sus aspiraciones para la reelección o la transición.

Lo primero: que se cuide el presidente de no estar participando en política, y menos mientras su gobierno está entregándole casas a la gente de este país. Porque hacer campaña no es su oficio, los colombianos lo eligieron para una cosa distinta.

Con todo, ese guiño electoral a su ministro abrió las puertas a la estrategia que empiezan a dibujar las diferentes fuerzas políticas de cara a las elecciones del próximo año. Personajes visibles —los llamados ‘pesos pesados’—, empezando incluso por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien posiblemente salga a encabezar una lista al Senado que deje muy claro que las filas, así como la ideología propia del uribismo, están vivas. Una fuerza poderosa que, estando como está hoy en la oposición, fuerza al Gobierno a preparar su contrapartida, presumiblemente con el ministro Vargas Lleras encabezando la lista principal de la Unidad Nacional, si es que, como también es presumible, el presidente Santos va por su reelección.

Pero eso no es todo: parte de la estrategia oficial para contrarrestar al uribismo podría pasar por el regreso de otra figura histórica del Partido Liberal, Horacio Serpa Uribe, para encabezar una lista del trapo rojo al Congreso. Ya hemos hablado en este espacio, también, de la conformación del movimiento Pido la Palabra, que se adiciona a este listado como una alternativa a la polarización, en donde se encuentran, entre otros, Antonio Navarro Wolff y Antanas Mockus.

Suena bien en términos de institucionalidad. Cada uno de estos personajes inspira dentro de su respectivo partido e insta a que la ciudadanía se defina por una opción ideológica bien marcada. El gran problema de los partidos políticos colombianos en la actualidad es que todos se diluyen dentro del marasmo de la política: a ninguno se le puede asignar con inequívoca precisión una ideología, un programa o unos intereses definidos. Esto en términos de representación es inaceptable. Los partidos deben ser fuertes, con posiciones claras. Y mucho ayudaría a la democracia que estos nombres inspiraran esos valores en sus colectividades.

Sería interesantísimo ver discutiendo, en un mismo recinto, a personas de posiciones tan disímiles como Mockus, Uribe, Serpa o Vargas Lleras. Habría mucho que aportarle al debate público si cada uno mantiene su posición clara, sin ambages, sin rendirle tributo a nadie más que a sus propios principios. Enhorabuena para la democracia colombiana.

Claro, no deja de ser preocupante que para poder realizar este esfuerzo positivo se deba acudir a los mismos nombres de siempre. El subtexto que surge es uno solo: la renovación en la política colombiana se está volviendo imposible. Todos los nombres que se mencionan para encabezar la contienda son personajes que hace mucho tiempo están en la vida política. Puede apreciarse, incluso, como una medida desesperada. Seguramente habrá nuevas figuras en esas listas —de hecho, se ha mencionado a funcionarios actuales como Carlos Fernando Galán, David Luna, Cristina Plazas, entre otros—, pero a la hora de buscar los votos, ellos poco cuentan.

Tener para 2014 a una serie de elegibles de esa talla —que, se sabe, darán sus batallas a ultranza— es un alivio en términos de representación, de debate, de poder construir una discusión plural y mucho más nutrida y definida. ¿Pero cuánto tendremos que esperar para ver la necesaria renovación de caras que inspiren lo mismo que ellos?

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