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Política | Sab, 01/26/2013 - 21:00

La estrategia santista

Por: María del Rosario Arrázola / Felipe Morales Mogollón

Aunque suene descabellado, al expresidente César Gaviria ya le propusieron encabezar la lista liberal al Senado.

Ya se ha ventilado por todas partes que el expresidente Álvaro Uribe y su Puro Centro Democrático van a jugar electoralmente en 2014 —y duro— por la recuperación del poder. Pero poco se ha dicho de la estrategia que se está tratando de estructurar en el santismo para afrontar el desafío, la cual contempla las posibilidades de que el presidente Juan Manuel Santos no vaya por la reelección, que Germán Vargas Lleras recoja sus banderas e, incluso, que el expresidente César Gaviria sea quien lidere la lista del Partido Liberal al Senado. Una apuesta que incluye la misma supervivencia de partidos como Cambio Radical y el no debilitamiento de la U.

En la Casa de Nariño están convencidos de que Uribe buscará llegar al Senado, pues lo ven como la única opción que tiene el uribismo “purasangre” para garantizar su existencia. La teoría está bien fundamentada: si el Puro Centro Democrático quiere alcanzar la personería jurídica, su lista tendría que lograr más de 400.000 votos, teniendo en cuenta que la última Reforma Política subió el umbral al 3%. Y sin Uribe, esa cifra es muy difícil de alcanzar. Pero aun con el exmandatario como cabeza de lista, los santistas creen que máximo alcanzarían unas 12 curules en el Senado, y no 20, como calcula el exvicepresidente Francisco Santos.

La estrategia apuntaría entonces a cerrarle los espacios al uribismo, apostando —dicen algunos— a darle “un entierro de tercera” si no alcanza el umbral o sólo gana unos pocos asientos en el Congreso. Por eso, aunque mucho se ha hablado de que en el nuevo período legislativo, que comienza en marzo, se presentará una “minirreforma” política, el Gobierno tiene claro que ésta sería exclusivamente para el tema de la paz y no para reconsiderar umbrales o transfuguismos. Se sabe en el santismo que eso sería fortalecer al uribismo. Y es en ese ir y venir de ideas que ha surgido el nombre del expresidente César Gaviria para enfrentar a Álvaro Uribe en la campaña al Congreso, algo que algunos consideran descabellado pero que se ha puesto sobre la mesa.

Lo que se dice es que Gaviria, pese a que ha estado alejado en los últimos años del escenario político, goza de prestigio y tiene la talla para hacerle contrapeso a Uribe. Ya lo hizo cuando fue jefe único de un liberalismo en oposición a su gobierno. Asimismo, los rojos podrían “desempolvar” a Horacio Serpa, pero, además, el “kínder” de la Casa de Nariño —Carlos Fernando Galán, David Luna y Cristina Plazas— ya estaría listo para aspirar al Senado, y se considera la posibilidad de sumar a la alta consejera Gina Parody y al director del Departamento de Prosperidad Social, Bruce Mac Master, quien tiene a su favor el manejo de recursos en programas para ayudar a la población vulnerable.

Pero, sin duda, los ojos están puestos sobre Germán Vargas Lleras. Según conoció El Espectador, su renuncia al Ministerio de Vivienda antes del 9 de marzo es inminente, lo cual no significa que tenga decidido su futuro, que a la vez marcará lo que va a pasar con Cambio Radical. El martes, esta colectividad realizará una cumbre de parlamentarios en la que decidirán si disuelven el partido y se suman al liberalismo, eludiendo así la doble militancia, o si se dan la pela y se la juegan en las urnas en 2014, con el riesgo de lograr sólo tres curules en el Senado. Sea como sea, lo que Vargas Lleras no quiere es cerrar sus posibilidades de participación política. “Puede ser el ministro estrella, el de mejor ejecución, y entregar las 100.000 viviendas gratis, pero está amarrado a Santos y sus aspiraciones van más allá. Él lo sabe”, dijo una fuente cercana al minvivienda.

Lo claro es que Vargas Lleras saldría del gabinete con la ventaja de tener un compás de espera para tomar una decisión de acuerdo con la coyuntura política. Las perspectivas muestran que el tema de la paz será eje central del debate, que las posiciones se radicalizarán y que en la Casa de Nariño saben que si las negociaciones con las Farc fracasan, el camino para la reelección será espinoso. “El único con perfil presidenciable que ha manifestado su fidelidad a Santos es Vargas Lleras. Además, se ha mantenido al margen del proceso de paz. No se le ha escuchado respaldarlo, como sí lo hacen otros ministros. Su posición es privilegiada, ya que sería el encargado de mantener la continuidad en esta ocasión con un discurso de mano dura contra las Farc”, le dijo a este diario un funcionario de la Presidencia.

Ahora, si el proceso de paz avanza y con él se abre paso la reelección, Vargas Lleras podría medírsele a encabezar la lista de Cambio Radical, fortalecer a su partido, volver al debate político teniendo como antagonista a Uribe y, desde ahí, labrar la senda para una aspiración presidencial en 2018. Una movida casi obligatoria, pues en este escenario se hace difícil ver al hoy ministro de Vivienda ajustado a las reglas del Partido Liberal y desgastándose como precandidato en una consulta interna con rivales de poco peso. Lo claro, por ahora, es que el santismo no está quieto, que sabe que Uribe en el Senado puede enviar el mensaje a la gente de que Colombia, además del presidente Santos, tiene otro líder al mando. Por eso, dicen, la pelea es peleando.

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