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El Mundo | Jue, 01/31/2013 - 14:57

¿Y el cierre de Guantánamo?

Por: Daniel Salgar Antolínez

El departamento de Estado de EE.UU. clausuró la oficina que estaba a cargo del cierre de la base naval ubicada en Cuba, que aún alberga a 166 presos.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, sembró la esperanza de los inmigrantes que viven en su país, al impulsar de nuevo la esperada reforma migratoria y urgir al Congreso a convertir esta iniciativa en ley. Sin embargo, en medio de la euforia ha quedado por fuera del radar otra de las promesas con las que ganó la presidencia en 2008: el cierre de la base naval de Guantánamo, donde hace más de una década permanecen detenidos sospechosos de terrorismo, muchos sin derecho a un juicio justo.

Según la organización Reprieve, que representa a medio centenar de detenidos en Guantánamo, el Departamento de Estado estadounidense anunció la semana pasada el cierre de la oficina del enviado especial que estaba a cargo del cierre de la prisión de Guantánamo, Daniel Fried. Dicha oficina fue establecida en 2009, poco después de que el presidente Obama firmara una orden ejecutiva llamando a clausurar la prisión, y se enfocaba en asistir a los prisioneros que podían ser liberados pero que no podían regresar a sus países de origen, por el riesgo de ser perseguidos o torturados. Fried viajó por el mundo desde que se negoció la repatriación de unos 30 detenidos —no considerados de alta peligrosidad— y la reasignación de alrededor de 40 más elegibles para su liberación, pero que no pueden regresar a sus países de origen debido a las amenazas que enfrentan.

“Llegando casi exactamente cuatro años después de que el presidente prometiera cerrar la prisión en el plazo de un año, esta decisión (el cierre de la oficina de Fried) da señales del fin de los intentos de Obama por reubicar a los prisioneros que permanecen en Guantánamo”, dice un comunicado de Reprieve, que tiene entre sus clientes a Yunnus Chekkouri, Abu Wa’el Dhiab y Nabil Hadjarab. “Los tres estaban esperando la asistencia de la oficina del embajador Fried para encontrar un hogar fuera de prisión. Todos han sido despojados de acusaciones desde hace varios años”. En Guantánamo, según Reprieve, permanecen 166 prisioneros, de los cuales 86 ya pueden ser liberados.

Cierto es que Obama tiene, o tuvo, intenciones de cerrar la base militar en suelo cubano y han sido el Congreso y el Ejército, en su mayoría convencidos de que la única solución contra el terror es la vía militar, los que han interpuesto múltiples trabas para que el mandatario cumpla su promesa. Las propuestas de Obama para trasladar a los presos a centros de Guantánamo a centros de detención en su país fueron todas rechazadas en el capitolio. Una semana después de que Obama, recién posesionado, firmara la orden ejecutiva para el cierre de la prisión, un juez militar se negó a aplicar la suspensión de los juicios militares para los detenidos allí. Meses después, el Congreso aprobó una enmienda para bloquear los fondos necesarios para la transferencia de los detenidos hacia otros centros penitenciarios. Que Guantánamo albergue hoy 166 presos –de los cuales 86 pueden ser liberados pero no tienen a donde ir- es una de las promesas fallidas de Obama y hay pocas esperanzas de que la cumpla.

El reciente cierre de la oficina de Fried no es la única señal de que Guantánamo seguirá funcionando. Antes de posesionarse para su segundo mandato, y en contra de su propio criterio, Obama dio su visto bueno a la Ley de Autorización de Defensa de 2013. En tres secciones de esta ley se prohíbe la transferencia de detenidos en Afganistán y en Guantánamo, algo con lo que el Congreso y el Ejército se aseguran de que Guantánamo no será cerrado en un futuro inmediato. Obama, al ratificar la ley, añadió sin embargo una reserva en la que manifestaba su rechazo a esta provisión.

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