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Opinión | Jue, 01/31/2013 - 23:00

Cartas de los lectores

Por: Cartas de los lectores | Elespectador.com

En referencia a la columna “Biodiésel”, de José Fernando Isaza (El Espectador, 01/04/2013), quisiera hacer algunas precisiones:

Si bien para otras latitudes del mundo palmero  puede ser cierto que una proporción importante de las áreas dedicadas al cultivo corresponde a zonas de bosque tropical húmedo, en Colombia esto no ha sido así. El caso que trae a colación del Chocó es completamente aislado, ya que el área que se alcanzó a afectar con siembra de palma no superaba el 1% del total nacional. Desde el gremio no hemos promovido ni promoveremos proyectos de palma en zonas de bosque, que además de lesivas con el medio ambiente derivan en producciones menores y de baja calidad. 

En materia de biocombustibles, en Colombia vamos por el camino correcto. Un reciente estudio sobre el ciclo de vida del biodiésel de palma colombiano, financiado por el BID y adelantado por EMPA de Suiza, encontró que este biocombustible presenta reducciones entre 83% y 108% de las emisiones de gases efecto invernadero, en comparación con el diésel de petróleo. Estos niveles de reducciones superan ampliamente los límites mínimos exigidos por Estados Unidos y Europa, de 20% y 35% respectivamente, para ser considerados biocombustibles renovables. Este estudio, realizado de forma independiente por instituciones muy serias, desmiente por completo el artículo citado por el señor Isaza, en el cual, supuestamente, se afirma que el biodiésel de palma no es un combustible renovable.

Desde hace unos años Fedepalma ha venido liderando en Colombia la implementación del estándar de sostenibilidad de la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por su sigla en inglés). El país ya tiene una empresa certificada y cinco más en camino de obtenerla.

El año pasado el Fondo para el Medio Ambiente Mundial de Naciones Unidas (GEF, por su sigla en inglés) avaló el proyecto “Conservación de la Biodiversidad en las Zonas de Cultivo de Palma”, una iniciativa por un valor de US$18,3 millones que será desarrollada conjuntamente por Fedepalma, Cenipalma, el Instituto von Humboldt, WWF Colombia y algunas empresas palmeras, por un período de cinco años.

También el sector palmero cuenta con un proyecto sombrilla para la captura de gas metano bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto, el cual fue aprobado y registrado ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la junta ejecutiva del MDL de las Naciones Unidas desde mayo de 2009.

El señor Isaza también menciona que los precios de los alimentos se ven afectados por el uso de tierra agrícola para la producción de biocombustibles; es importante recordar que el uso principal del aceite de palma es precisamente el alimenticio, bien sea como aceite de cocina o en ingredientes para la industria de alimentos.

Jens Mesa. Presidente Fedepalma.

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