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Editorial | Vie, 02/01/2013 - 23:00

En el Día Mundial de los Humedales

Por: Elespectador.com

Ciento sesenta y cuatro países signatarios de la Convención Ramsar, relativa a la protección y uso racional de los humedales, celebran hoy el Día Mundial de los Humedales. Bajo este régimen común de manejo hay 2.070 sitios designados como “humedal de importancia internacional”, con cerca de 198 millones de hectáreas.

La pregunta es sencilla: ¿Tenemos algo que celebrar en Colombia? Después de un tardío inicio, pues fuimos el último país del hemisferio en adherir a Ramsar, vimos grandes avances en algunas localidades. Pero en los últimos diez años se ha producido un abandono político y administrativo del Gobierno Nacional hacia los humedales. Lo que está sucediendo en algunos de los más importantes podría explicarse, mas no justificarse, sólo si se hubiera derogado la Ley 357 de 1997, mediante la cual adherimos a este acuerdo internacional. Pero no, está vigente y somos parte.

Hoy la Política Nacional de Humedales Interiores, que ya tiene casi 20 años, está en revisión por el Instituto Humboldt para el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible. Mientras se producen los resultados —tema frente al cual estaremos atentos—, es claro desde ya que su aplicación debe ser reforzada. Porque el panorama general de los humedales interiores del país es lamentable, pues la realidad es que quedó dependiendo de las locomotoras del crecimiento económico y del emergente conflicto socioambiental.

Con la expedición del Código Minero, los humedales de importancia internacional quedaron excluidos de la actividad minera, pero el efecto colateral de lo que podría parecer una buena práctica es que ya no se definen humedales en esta categoría, con excepción de los que ya están protegidos dentro del Sistema de Parques Nacionales. Han quedado dependiendo de la aprobación del Ministerio de Minas. La aplicación de Ramsar en Colombia, que tiene que ver con principios constitucionales y tratados internacionales por encima de la ley interna, quedó supeditada a una política de gobierno y a un acto administrativo dentro del sector de la minería.

La protección de sitios tan importantes como la Estrella Fluvial del Inírida sigue a la espera de la respuesta del Ministerio de Minas. Inaceptable.

Para el lago de Tota, el ministro de Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe, dijo que Ramsar era una exageración y ofreció un Conpes, que a nadie se le niega. ¿Pero con qué visión de futuro del lago? Increíble incomprensión, cuando la gestión de los humedales en el marco de este acuerdo no es de conservación a ultranza sino una oportunidad para acercar el Estado con las comunidades locales y armonizar el crecimiento económico con el bienestar humano. Y esto es lo que requiere el lago de Tota. No es pues una exageración la protesta ciudadana que ha ido creciendo estas semanas previas al Día de los Humedales en las redes sociales bajo el hashtag #TotaSeRespeta.

Estamos viviendo el efecto de la pérdida de memoria, producto de 10 años de debilitamiento de la institucionalidad publica ambiental. Y esto sucede en el mismo país que le propuso al mundo en Río + 20 los “objetivos de desarrollo sostenible”. Extraño país en el que nos está tocando vivir, como diría William Ospina.

Insensible el Ministerio de Minas, indiferente e incomprensivo el del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible; pero, afortunadamente, cada vez más vigilante la sociedad. Por eso, y sin embargo, todavía hay esperanza.

 

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