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Política | Sab, 02/09/2013 - 21:00

Contactos con el Eln

Por: María del Rosario Arrázola / Alfredo Molano Jimeno

Secuestro de ciudadanos extranjeros tiene frenado por ahora el proceso.

Mucho se ha especulado sobre un eventual proceso de paz con el Eln. De hecho, en septiembre del año pasado, en la antesala de las conversaciones con las Farc en La Habana, el presidente Juan Manuel Santos dijo que “es claro que ambos grupos tengan su oportunidad”. Oportunidad que, según conoció El Espectador, se está dando a través de unos secretos y sigilosos diálogos exploratorios que apuntan a que más temprano que tarde se instale una mesa de negociación en algún escenario internacional.

Los contactos entre el Gobierno y el Eln se iniciaron casi al mismo tiempo que los de las Farc, es decir, desde que el presidente Santos habló de tener “las llaves de la paz” en su bolsillo. Sin embargo, a pesar de que los canales se abrieron por igual, las cosas con el Eln han marchado más lento y los encuentros y mensajes se tardan más en darse por la condición de dispersión, aislamiento y hermetismo de esa guerrilla. Ante esta situación, las Farc han ofrecido su apoyo incondicional, en el entendido de que a pesar de las diferencias en cuanto a intereses y proceso, existe una unidad en materia de paz. Hoy saben que una de las diferencias de fondo más evidente es que el Eln habla de una “convención nacional” para refrendar los eventuales acuerdos firmados, mientras que las Farc sueñan con una asamblea constituyente.

Los encargados de hacer la tarea de aproximación con el Eln fueron los mismos que los de las Farc: Alejandro Éder, alto consejero para la Reconciliación, y el exministro de Medio Ambiente Frank Pearl. En la otra orilla, los designados fueron Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, máximo jefe de esta guerrilla, y Antonio García, un hombre de vasta experiencia en negociaciones con el Estado. La ‘pata’ que le hacía falta a la mesa la suministró Alemania, que a través de un alto funcionario, que se podía mover con soltura en Norte de Santander —territorio fronterizo con Venezuela y de conocido control ‘eleno’— ayudó a establecer los primero contactos.

En efecto, el apoyo de Alemania a este proceso ha sido fundamental y es precisamente por esta razón que el secuestro de dos ciudadanos de esa nacionalidad, perpetrado desde noviembre de 2012 y conocido la semana pasada, ha causado tanto revuelo y ha llevado a que este país tome distancia. No es la primera vez que el país germano contribuye con los intentos de paz con el Eln. En 1998, en la ciudad de Maguncia, se adelantaron conversaciones entre este grupo subversivo y la llamada sociedad civil.

Los otros dos apoyos internacionales han sido de los gobiernos venezolano y cubano. Venezuela, a través de su canciller Elías Jaua, quien por tener una marcada tendencia cristiana encuentra aceptación en el mando ‘eleno’. Y Cuba, por una afinidad ideológica, ya que el Eln siempre se ha inspirado en los postulados de la revolución castrista, tanto que la bandera de esta guerrilla tiene los mismos colores que la del Movimiento 26 de Julio, creación de Fidel Castro.

El segundo paso, luego de los contactos iniciales, fue acordar unos canales de comunicación. Las cárceles, donde se encuentran recluidos algunos de los más representativos mandos guerrilleros del Eln, se convirtieron en el “punto de encuentro” para avanzar en las conversaciones. De la misma manera, la comunicación con Antonio García se dio en la frontera entre Colombia y Venezuela, hasta donde llegaron delegados de ambos países.

En materia de acuerdos, uno de los primeros puntos que se discutieron fue buscar la manera para que durante el período de acercamientos las unidades de guerra gozaran de garantías de subsistencia. Incluso, se alcanzó a plantear la posibilidad de acudir a gobiernos extranjeros como garantes. El siguiente punto de debate fue el sitio de las negociaciones. Desde el comienzo, el gobierno Santos impuso como condición que fuera en el extranjero y aunque aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto, Cuba y Venezuela son las opciones.

Otro de los asuntos que desde un principio se ha puesto sobre la mesa por parte del Eln es la necesidad de discutir el tema minero y petrolero, asociado con la presencia de las multinacionales en Colombia, incluyendo las garantías para la actividad sindical en estos sectores. Las otras dos exigencias tienen que ver con garantías para la participación política y la participación directa de la sociedad civil en los diálogos. Una concesión que no quiere dar el Gobierno.

Fuentes cercanas al proceso confirmaron que la agenda del acuerdo marco ya definida y que el secuestro de los extranjeros es lo único que ha retrasado el anunció público del inicio de diálogos formales, que se estaría dando en el próximo mes. Pero, además, se viene discutiendo la posibilidad de que el Eln sea parte de las discusiones que se vienen adelantando con las Farc en La Habana, aunque en mesas distintas. El Gobierno, por su parte, cree que si se llega a un acuerdo con las Farc, el camino con el Eln quedaría despejado e incluso podría servir, en parte, como una manera de refrendar lo pactado.

Por ahora lo único sobre lo que parece haber mediana claridad es que las conversaciones con el Eln serían en una mesa paralela y que Cuba tiene la primera opción como sede, ya que la crisis de salud del presidente Hugo Chávez ha afectado la idea de conversar en Venezuela. Lo que es claro es que el presidente Juan Manuel Santos está convencido de que el momento histórico es inmejorable para lograr pactar la paz con las guerrillas y que la dinámica alcanzada en las negociaciones con las Farc en La Habana permiten ser optimistas, pese a los inconvenientes y rumores de crisis cada que se presenta un acto de violencia en el país.

Sobre los equipos negociadores en una eventual mesa de diálogos con el Eln ya empieza a moverse el sonajero. Del Gobierno parece estar claro que Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo tendrían que trabajar en dos frentes, mientras que Alejandro Éder podría desempeñar un papel protagónico. Desde la orilla de la insurgencia suenan Pablo Beltrán, Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias Pablito, Juan Vásquez, Lorenzo Alcantuz y Juan Carlos Cuéllar.

A pesar de que mucho se ha especulado sobre el proceso de paz con el Eln y que las fuentes oficiales han desmentido cualquier tipo de contacto, lo único claro es que las mentiras más populares algo de cierto tienen y que El Espectador pudo establecer con fuentes cercanas al proceso que se han planeado unas conversaciones en tres ciclos, que pronto serán de público conocimiento. Eso sí, esas mismas fuentes advierten también que no hay nada seguro y que siempre está latente la posibilidad de que un paso en falso lleve a la suspensión de los acercamientos.

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