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Opinión | Sab, 02/23/2013 - 21:00

Solidaridad

Por: Iván Mejía Álvarez | Elespectador.com

Los directivos del fútbol son una rara fauna, una curiosa especie, son tipos absolutamente extraños. Los hay muy buenos, buenos, regulares y perversamente malos. De todo existe en la viña del Señor, así como en todos los gremios y comunidades.

Una de las cosas que más llaman la atención de la dirigencia del fútbol, en todas partes del mundo, es la solidaridad de género. Entre ellos hablan pestes, cuentan chismes, se falsean, es la guerra de todos contra todos, pero cuando algún factor externo, llámese prensa o gobierno, aparece en el camino, todos se abrazan y salen a ponderar la unión del fútbol, la comunión de ideales.

Miren el caso del Cartagena, un equipo dirigido a las patadas por la familia Rendón, absolutamente inepta e incapaz de liderar un proyecto serio que le dé un toque de respetabilidad al elenco profesional de una ciudad a la que los colombianos quieren. Este equipo ha tenido toda la colaboración oficial, plata del Estado, Gobernación y Alcaldía; de la industria privada, Pacific Rubiales dio una magnífica partida gracias a la gestión del alcalde Campo Elías Terán, de la comunidad que apoyó y entregó dinero para armar un equipo serio. Pero estos señores Rendón prefirieron guardarse la platica y armar un equipito de media petaca con tecniquitos de quinta como Basílico González y Vanemerak, con resultados previsibles: irse directo al descenso.

Ahora en la B, sin el respaldo de la ciudadanía que tiene claro que no vuelve al estadio mientras los Rendón estén en el camino, sin apoyo oficial y por el contrario con el gobernador Juan Carlos Gossaín y el alcalde (e) Carlos Otero totalmente en contra de su presencia, la dirigencia del fútbol se atrinchera a favor de quienes han arrasado con el Real Cartagena y prácticamente los muestran como unos mártires, cuando no son más que unos vivarachos que se han aprovechado de una ciudad que no los quiere pero los aguantó mientras las cosas salieron a medidas, pero hoy, cuando la administración y la gestión deportiva son un desastre tanto, el Estado como la gente quieren verlos fuera.

Es la solidaridad de género, la misma que blindó a individuos como García y López en Millonarios; Ciro, en el DIM, Marín, en el Cali; Ángel, en el Quindío; Los López, en el Pereira, directivos malísimos en todo sentido, pero que se convirtieron en intocables porque la fauna no permitía que se les acercara ni la justicia ni el Estado.

Sí, ellos son unos tipos muy extraños que se tapan con la misma cobija para que nadie husmee en sus cuestionables comportamientos éticos y deportivos. Es la solidaridad de género, que llaman por ahí.

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