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Opinión | Mar, 02/26/2013 - 23:00

"La cenicienta"

Por: Gonzalo Silva Rivas | Elespectador.com

En el mundo se realizan más de 150 ferias internacionales del turismo que en mayor o menor cuantía irrigan beneficios a los países organizadores.

Algunas han adquirido un posicionamiento internacional sobresaliente dentro del sector que son ineludibles escenarios para la promoción y comercialización de los productos turísticos. La ITB de Berlín y la Fitur de Madrid registran los máximos niveles de reconocimiento como referentes para programar contactos efectivos y cerrar negocios millonarios.

Las Bolsas Turísticas de Singapur y de Milán, la World Travel Market de Londres, el tradicional Tianguis de México, la FIT argentina y la ABAV brasilera, desfilan también dentro del escalafón de los eventos cotizados para la presentación en la sociedad global de las riquezas turísticas y culturales de las naciones expositoras. En Colombia, hace 32 años, nació un pequeño certamen ferial que creció con el tiempo y hoy se codea con los más taquilleros y competitivos del continente.

La Vitrina Turística de Anato cumple eficiente tarea en la reactivación del turismo colombiano y en el posicionamiento de la imagen del país dentro del contexto internacional. Nuestra industria turística, como ocurre en el mundo, produce efectos relevantes en la economía, pero enfrenta el grave problema de la escasa valoración que tiene entre la opinión pública y los gobiernos en sus distintos niveles. Buena parte de la presencia alcanzada en los portafolios globales es fruto del esfuerzo de los operadores privados, y una activa jalonadora de este proceso ha sido la Vitrina de las agencias de viajes.

Este miércoles se inaugura su versión anual y las cifras que se mueven a su alrededor certifican su importancia. 700 expositores de 30 países tendrán cita en 29 mil metros cuadrados de exhibición. Estados Unidos, país invitado de honor, será el atractivo ferial. Su acreditada oferta de parques temáticos, aerolíneas, hoteles, operadores y ciudades, y su condición de potencia turística y de principal receptor y dinamizador del mercado colombiano serán su carta de presentación.

La industria turística estadounidense es tremendamente dinámica y nos lleva una distancia sideral. Solo su sector privado invierte US$2 billones en infraestructura turística. En 2012 superó los 60 millones de turistas extranjeros, recibió más de US$1.200 millones de divisas, y generó 7 millones de empleos directos y 15 millones indirectos. Cifras que contrastan con la realidad de Colombia. País donde la industria es cenicienta del presupuesto, y vive de espaldas al contexto de su impacto socio-económico.
gsilvarivas@gmail.com

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