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El Mundo | Mar, 02/26/2013 - 22:00

'El sucesor es Angelo Scola'

Por: Nicolás Eliades Vesga / Madrid

El autor del libro 'Los cuervos del Vaticano' y uno de los más reconocidos expertos en el tema, dice que Benedicto XVI se va porque no pudo manejar la maquinaria vaticana.

Este jueves a las once de la mañana, hora colombiana, se hace efectiva la renuncia del papa Benedicto XVI. El hombre que dirigió la Iglesia católica durante ocho años deja su cargo y se convierte en Joseph Ratzinger, para dedicarse al rezo y la meditación. Eric Frattini, periodista, escritor y uno de los vaticanistas más reconocidos, autor de Los cuervos del Vaticano —cuya tercera edición está próxima a ser publicada en Colombia— habla de las razones de la renuncia del papa, las intrigas y las luchas de poder en el seno de la Iglesia.

¿Por qué renunció el papa?

Por dos cosas: una, por el caso de “vatileaks” —la filtración de documentos secretos—, que lo dejó tocado y agotado, y por no poder manejar la maquinaria vaticana. Esto lo descubrió en el año 2006, al desatarse la gran guerra entre la gente del cardenal Angelo Sodano, exsecretario de Estado del Vaticano, y la gente del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado actual, luego del famoso discurso de Ratisbona. Dicen que en el último momento, un hombre cercano a Bertone incluyó en el discurso del papa la famosa frase: “Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas”. Esto provocó la reacción de los países árabes contra el Vaticano y el cese de Sodano como secretario de Estado, que entonces fue reemplazado por Bertone. A partir de ahí se desató la guerra en el colegio cardenalicio.

¿Por qué el mayordomo Paolo Gabriele traicionó al papa?

Creo que Gabriele era un cuervo. Nunca tuvo tanto poder como para filtrar tal cantidad de documentos, o al menos no tomó la decisión. Tiene que haber gente más allá. El último día del juicio, el presidente del tribunal le dijo a Gabriele que podía declarar lo que deseara. Paolo comenzó a hablar y dio cuatro nombres de gente involucrada en los “vatileaks”, entre ellos el cardenal Balestrieri; Ingrid Estampa, una mujer de máxima confianza del papa y quien, dicen, es la única persona que entiende su letra, y luego otro arzobispo. Pero curiosamente, el presidente del tribunal le dijo a Paolo que cerrara la boca. Fue condenado a un año y medio de prisión, sabiendo que nunca iba a entrar a la cárcel. El Vaticano no tiene cárcel y el papa nunca iba a permitir que cumpliera condena en una prisión extranjera, donde no se puede controlar lo que vaya a decir.

Dos facciones: la de Tarcisio Bertone y Angelo Sodano. ¿Quiénes son y qué quieren?

Buscan el poder máximo de la Iglesia. Sodano fue secretario de Estado y es el decano del Colegio Cardenalicio; es el hombre con más peso en el mundo del poder cardenalicio, aunque no es elector porque ha pasado los 80. Pero sí lo son sus seguidores, discípulos de la escuela diplomática del Vaticano. Bertone es el secretario de Estado y maneja todos los departamentos vaticanos políticos más importantes. Incluso la gente de la gobernación del Vaticano es de Bertone. Él maneja la maquinaria vaticana. Tiene mucho poder. Además, es el camarlengo, y a partir del 28 de febrero será el papa en funciones. Y él sí es elector, entra en el cónclave a votar. Aunque no lo van a votar porque lo odian. Fue el principal objetivo de los “vatileaks”.

¿Es el Vaticano, como dijo Benedicto XVI, “una viña devastada por jabalíes”?

De hecho dijo otra frase en una reunión de obispos: que parecían lobos que iban a terminar devorándose unos a otros. Eso era muy significativo porque es realmente lo que está pasando. El caso “vatileaks” fue muy importante porque mostró a la opinión pública lo que son realmente las luchas de gran poder entre el sector de los sodanistas (seguidores de Sodano) y los bertonianos (seguidores de Bertone), manifestándose a través de pequeñas batallas.

¿Pero, si esto ha sido una realidad del Vaticano en su historia milenaria, por qué ahora dimite un papa?

Este papa ha descubierto que no todo buen monje es buen papa. Es decir que Ratzinger es un gran teólogo, un hombre absolutamente culto, la cultura le sale por los poros, tiene más de 400 libros escritos; el problema es que se preocupó por los departamentos vaticanos teológicos, la Congregación de la Fe, la Congregación de la Familia, la de los Textos Sagrados, pero no lo hizo de las congregaciones y los dicasterios políticos, como la Secretaría de Estado, Asuntos Exteriores, la poderosísima Congregación de los Obispos... puso a gente que él creyó de su confianza y resultó que lo único que hacían era manipular el poder. Bertone se hizo al poder de la maquinaria vaticana y cuando Benedicto se quiso poner al frente, descubrió que no tenía control.

¿En qué medida influyó el papa Juan Pablo II en el papado y cómo lo hace la consecuente renuncia de Benedicto XVI?

Juan Pablo era un gran papa pero un mal monje. Se dice que cuando Ratzinger conoció al papa Juan Pablo II lo primero que dijo fue: “Este papa no sabe nada de teología”. Y efectivamente, Juan Pablo II no tenía ni idea de teología. Era un animal político, para la teología tenía a Ratzinger, que no sabe nada de política.

¿Cómo se traduce la falta de fuerzas del papa?

Hay dos rumores vaticanos sobre la salud del papa: uno, que terminó agotado tras su viaje a Cuba y que durante el vuelo de regreso a Italia tuvo problemas cardiacos, como consecuencia de los cuales le pusieron un marcapasos. El otro rumor, que llega de ciertos sectores de Roma, es que tiene leucemia y muy avanzada. Eso significa que puede morir en un muy corto lapso de tiempo.

¿Qué implicaciones tiene la renuncia a partir de mañana?

De cara a la opinión pública, es un acto de valentía. Ningún político dimite nunca. Pueden haber robado, desahuciado, etc., pero no renuncian. Un hombre en el cenit del poder político y religioso que diga que se quiere ir a rezar y escribir es un hombre valiente. No lo veo como un acto de cobardía, como ha dicho el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, para quien “Jesús no se puede bajar de la cruz”. Me parece mucho mas valiente la posición de Ratzinger que la de Wojtyla, con su cabe.

¿Cuál es su legado?

La huella de los papas es el Colegio Cardenalicio. De los 117 cardenales electores, 60 fueron nombrados por Ratzinger y 57 por Juan Pablo II. Esa es su huella. Benedicto XVI ha dejado muy bien preparado el cónclave. Incluso se dice que ha dejado a su sucesor: Angelo Scola. Aunque el Espíritu Santo puede reaccionar de muchas formas, se habla de Scola desde que el papa dijo que él podría ser un buen sucesor para la Cátedra de San Pedro.

¿Quién maneja el Vaticano?

Juan Pablo II controlaba muy bien la maquinaria. La curia cardenalicia son muchos grupos. Son los diplomáticos, los bertonianos, los ambrosianos, los focolares, los masones, los opusianos, los pastorales, y el partido de los extranjeros... distribuidos entre 117 cardenales. Son como partidos políticos y cada uno va a votar por sus propios intereses. Es un proceso electoral como cualquier otro. Lo que pasa es que en vez de votar 40 millones de ciudadanos, votan 117. Pero que hacen sus propias campañas electorales para entrar.

¿A qué cree que se refería el papa cuando habló de “individualismo y rivalidades” dentro del Vaticano, en su homilía del Miércoles de Ceniza?

A la lucha que hay dentro de la curia. Y al individualismo del control del poder que hay entre todos ellos. Hay un dato curioso: no se sabe si va a ser publicada su cuarta encíclica, y dicen los rumores que en ella Benedicto XVI hace una gran crítica a la curia vaticana. También se dice que hay mucha presión y poder oculto para que esa encíclica no vea la luz. Y a partir de mañana, 28 de febrero, con la renuncia de Benedicto XVI, ya no se podría publicar. Quedaría como un documento inmerso en la fábula para conspiracionistas.

¿Qué significa el nombramiento de Ernst von Freyberg, aristócrata e industrial alemán, al frente del Banco Vaticano?

Es un hombre muy preparado. Pertenece a los Caballeros de la Orden de Malta y es muy cercano a los Caballeros de Colón.

¿Qué poder tiene el Banco Vaticano (IOR)?

Hay tres fuentes de ingresos en el Vaticano. Una, los museos. Dos, el Óbolo de San Pedro, es decir, el 50% del dinero depositado en las cestas los domingos durante la misa. Y el tercer mayor ingreso es el IOR, que hasta agosto del año pasado era un paraíso fiscal dentro de Europa. En él tenían cuentas gente como Matteo Messina Dennaro, el presidente de la cúpula del grupo mafioso Cosa Nostra, gente relacionada con las compañías energéticas rusas, muchos de ellos buscados por Interpol. Y esto fue así principalmente hasta que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, le dijo al papa directamente: “Santidad, como usted no arregle el Banco Vaticano vamos a incluirlos en una lista negra del Departamento de Estado. Al banco, y al Vaticano por protegerlo”.

¿Qué pasó después?

Fue cuando el papa, asustado por Clinton, decidió tomar cartas en el asunto y creó la Ley 127 (dotó al Vaticano de una autoridad de información financiera con poderes absolutos sobre cualquier movimiento de dinero llevado a cabo en cualquier oficina interna o vinculada a la Santa Sede, incluidos el IOR y la Secretaría de Estado). Curiosamente, para tener la certificación de banco blanco hay que cumplir 46 normativas internacionales. De esas, 12 son obligatorias, y de esas 12, el IOR sólo cumple cuatro. De las ocho restantes, cuatro las cumple de forma relativa y otras cuatro no las cumple. Pero, misteriosamente, a principios de agosto le dieron la certificación de banco blanco porque el IOR prometió cumplir toda las normativas.

¿Cómo quedará Benedicto XVI en la historia?

Como un papa revolucionario por dos cosas: primero, por haber renunciado, y segundo, porque Ratzinger, quien había sido un cardenal muy conservador, cortando de tajo toda la Teología de la Liberación, como papa tuvo el valor de acometer el tema de la reforma en el Banco Vaticano y asumir los casos de pederastia.

¿Qué papel juega el colombiano Darío Castrillón en el Vaticano?

Ninguno. Castrillón ya ni siquiera es elector. Tiene 83 años, no entra en el cónclave, aunque es un importante miembro.

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