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Opinión | Mie, 02/27/2013 - 23:00

"La única luz"

Por: Tatiana Acevedo | Elespectador.com

Sampués, Corozal, Los Palmitos, Ciénaga de Oro, Cereté, Sahagún, San Carlos, Turbana, Remolino, Soledad. Todos, municipios de la región Caribe, protestaron esta última semana por interrupciones en la prestación de servicios públicos.

Hubo protestas escritas, bloqueos de vías con llantas chamuscadas y, en algunos municipios, quema de edificios. “La única luz que tenemos es la de la luna llena”, afirmó uno de los manifestantes en Soledad.

Pese a que el acceso a los servicios es el motivo que más moviliza hoy a los habitantes del norte de Colombia, este tipo de protesta social no recibe gran atención en los medios o el Congreso. Y cuando el tema se discute solemos caer en algunas trampas descriptivas que, aunque parecen inofensivas, simplifican la situación (y contribuyen a empeorarla). El uso de metáforas como “el preciado líquido” o “la poca energía” da a entender, por ejemplo, que los recursos se están acabando en todo el territorio y que hay una suerte de escasez general regional. Se olvida entonces que agua y electricidad escasean sólo en los barrios pobres y que ni las élites municipales, ni las empresas o los hoteles, sufren estas carencias.

Cometemos otro error al hablar de cada servicio por separado, pues cuando no hay luz no hay agua; en la mayoría de casos, el flujo de energía inestable hace que la precaria infraestructura de provisión de agua potable colapse. Y poco hablamos de saneamiento básico. El eufemismo “las aguas servidas” y la ausencia de imágenes de lo que hay en éstas (o la incapacidad para describir las enfermedades que producen cuando se empozan) nos pintan un panorama inoloro, ajeno a la cotidianidad de muchos barrios de la región.

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