Buen Viaje 8 Dic 2009 - 11:25 pm

Barranca: La Hija del Sol

Una ciudad con gran variedad de sitios turísticos.

Por: Marcela Osorio / Barrancabermeja
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Foto: Internet

A 136 km de Bucaramanga (Santander), acompañado por la majestuosidad del río Magdalena, se encuentra el municipio petrolero de Colombia: Barrancabermeja, sede de la refinería de petróleo más grande del país y capital de la provincia de Mares.

Su nombre deriva de la época de la conquista, cuando Gonzalo Jiménez de Quesada fue nombrado general y escogido por el gobernador para descubrir el nacimiento del río Magdalena. Durante la misión, el 12 de octubre de 1536, la expedición fluvial, con 700 infantes y 80 caballeros, divisó a lo lejos unas “Barrancas bermejas”.

Gran parte de la economía de este municipio, cuya extensión es de 1.154 Km2, gira en torno a la industria petroquímica, pues la refinería de Barrancabermeja tiene una producción total de 250.000 barriles de combustible diarios. Sin embargo, se destacan otras labores económicas, como la operación portuaria y los servicios logísticos para el transporte, la ganadería, la pesca, la agricultura y el comercio.

Debido a la bonanza petrolera, su cultura ha estado determinada por las oleadas migratorias, convirtiéndose en una ciudad rica en costumbres provenientes de diversas regiones del país, en especial del Caribe, influencia que se refleja en el gusto por la música vallenata, el porro y el fandango. Cabe resaltar que el “aire” que se considera tradicional e innato de Barrancabermeja es la tambora, bastante fuerte entre los pueblos del Magdalena Medio. Los más jóvenes prefieren el rock y la música electrónica, sin dejar de lado las raíces que los identifican.

Gracias a su cercanía con el Magdalena, su gastronomía se representa en la variedad de pescados que produce el afluente, entre ellos  el bocachico, que se sirve frito o en viuda. Además del tradicional sancocho trifásico.

El municipio santandereano ofrece a los turistas variedad de lugares para visitar, entre los que se cuenta la majestuosa Ciénaga San Silvestre, la reserva natural más importante de Barrancabermeja, ubicada a 10 minutos de la ciudad. Se trata de un espejo de agua con espectaculares paisajes naturales, ideal para quienes disfrutan de los deportes extremos, pues sus aguas son perfectas para la práctica del esquí náutico.

En su ribera se encuentra el corregimiento El Llanito, una población pesquera con cerca de 3.499 habitantes, de los cuales, según el censo de 2005, 59% son mujeres. Quienes visiten El Llanito podrán degustar delicias gastronómicas preparadas  por los mismos pobladores de la zona, tales como chicharrones, hamburguesas, chorizos y butifarra de pescado.

Si los visitantes buscan un programa menos extremo y más intelectual, la ciudad ofrece visitas al Museo del Petróleo, el centro histórico de la industria petrolera. El lugar recrea el escenario y actividades propias de los complejos petroleros, brindando alternativas de conocimiento y recreación, pues cuenta con medios didácticos y documentales sobre historia petrolera  y reliquias de la industria de los hidrocarburos.

Para relajarse y disfrutar de un poco de arte, los turistas pueden realizar el tradicional Paseo Yuma, un recorrido por la Avenida del Ferrocarril, en donde se encuentran los monumentos del maestro Héctor Lombana, quien hizo realidad la historia de la fauna y la flora de Barrancabermeja expresados en pumas, iguanas, garzas, tortugas, chigüiros, y el más representativo, la plazoleta del Cacique Pipatón y la Princesa Yarima.

El único Cristo Petrolero del país

El Cristo Petrolero fue donado por la entonces Empresa Colombiana de Petróleos, hoy Ecopetrol S.A., e inaugurado el 7 de diciembre de 1995.

El gigante de metal, de 26 metros de altura y 20 toneladas de peso, fue creado por Fernando Fernández, mecánico de Ecopetrol, quien laboraba en ese entonces en la sección de Mantenimiento del complejo. Fernández definió la obra como “un Cristo resucitado, quien tiene a sus pies a los doce apóstoles y cuya función es bendecir a Barrancabermeja y dar vida a la ciénaga”.

Debido a sus dimensiones, la construcción del monumento se realizó en ocho partes, trabajo para lo cual fue necesario emplear a 20 trabajadores de la refinería, quienes fabricaron el Cristo en los talleres de oficios civiles del complejo industrial.

La obra hace parte del panorama del denominado malecón, un espacio natural que reúne la belleza de la ciénaga Miramar adornada por majestuosas esculturas de dinosaurios, elaboradas a mano con residuos de hierro de la industria petrolera.

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