Especial 28 Mar 2012 - 3:37 pm

El Espectador 125 años

La integración regional en Latinoamérica

Durante la época colonial, los países latinoamericanos no fuimos nunca una unidad. Las primeras tentativas de integración luego de la independencia fueron efímeras: la llamada “Gran Colombia”, o Centroamérica, no pasaron de ser experimentos de pocos años.

Por: DIEGO CARDONA, Antropólogo e internacionalista
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    http://www.elespectador.com/publicaciones/especial/articulo-335104-integracion-regional-latinoamerica
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José Miguel Insulza y Enrique Krauze.

El siglo XIX y buena parte del siguiente fueron dedicados a la consolidación (y en ocasiones a la formación) de los Estados Nacionales a lo largo del continente. Las tentativas en infraestructura, organización política y administrativa, y los proyectos educativos, tendían en lo fundamental a la creación de las respectivas “nacionalidades”. Una dificultad adicional provino de la enorme extensión del territorio: con 21 millones de km cuadrados, América Latina equivale a cinco veces la magnitud territorial de la Unión Europea. Si le sumamos una difícil geografía y una infraestructura muy limitada, las condiciones básicas de la integración eran, desde el inicio, de una enorme complejidad.

El hecho es que durante el siglo XX y en lo corrido del XXI ha habido dos etapas identificables en los procesos de integración en la región. Durante los años 60 y 70 del siglo XX, tenemos el pensamiento de la vieja Cepal, expresado en la tentativa de la integración andina, y luego en el Mercosur. La idea era crear grandes unidades geográficas compuestas por varios países, para “ampliar” un mercado interno. Se intentaba promover industrias nacionales; se mantenían aranceles altos e incluso se elevaban. Eran tiempos de proteccionismo y de control a las inversiones extranjeras. Este modelo está presente en buena parte de las políticas del Alba, compuesto en la actualidad por ocho países del continente.

Vino luego la ruda crisis de los años 80 en el mundo. Los países en desarrollo vieron disminuir su grado real de bienestar y casi toda América Latina tuvo una “década perdida”. Comenzando los 90 surgió triunfante otro modelo económico: la integración comenzó a verse como un proceso de incremento de comercio en condiciones de apertura al mundo (ya no sólo a la región), baja de aranceles y promoción de la inversión extranjera. Se suscribieron acuerdos de libre comercio que luego se incrementaron.

El futuro dependerá en buena medida del potencial de las economías de cada país y región. El viejo modelo proteccionista no parece tener mucho sentido, en la medida en que incrementa costos e impide mejoría de calidades, pues ahuyenta las condiciones de competencia. Pero el libre comercio per se, entre socios desiguales, puede prolongar situaciones de inequidad, salvo que exista algún tipo de regulación de los grandes monopolios. El hecho es que hoy, en América Latina, los dos “modelos” coexisten. Las posibilidades de integración dura, a la manera europea, parecen distantes por el momento.

JOSÉ MIGUEL INSULZA

Ministro del Interior del gobierno del presidente chileno Ricardo Lagos, fue elegido secretario general de la OEA en 2005 y reelegido en 2010. Entre sus logros está la mediación en la crisis política de Nicaragua en 2005, la participación entre 2006 y 2009 en el proceso de transformación democrática en Bolivia, la mediación en la crisis colombo-ecuatoriana en 2008, así como el levantamiento de la suspensión de Cuba en la OEA en 2009.

1. Diversidad ideológica

Contrario a lo que tanto se ha comentado recientemente, los desafíos que encuentra hoy la integración regional no están relacionados con la diversidad ideológica que se da en los países de la región, ya que la mayor parte de las fuerzas están bajo la misma idea democrática que ha adscrito el continente en las últimas dos décadas. Primero, no existe ningún nivel de supranacionalidad en los organismos de integración regional, que requiere de decisiones que no están sujetas a la voluntad cotidiana de cada Estado, sino que deben responder a alguna autoridad dedicada a la integración.

2. Solución de controversias

La falta de mecanismos de solución de controversias hace, en los casos de la integración regional, que sean los teléfonos de cada jefe de Estado los medios para ponerse de acuerdo con su par. No existe ningún sistema jurídico, si bien en el Mercosur se creó un tribunal en Asunción, éste no tiene ni el funcionamiento ni las atribuciones que se esperaban. La forma de cuestionar cualquier decisión que toma un país no radica en una instancia que determine si está bien o mal, sino en que los presidentes se pongan de acuerdo. Esa no es la forma que debe operar en un mecanismo de integración.

3. Mecanismos de comprensión

Los países que se integran no son todos iguales, algunos producen mayores manufacturas, otros materias primas y algunos son más pobres y otros más adelantados. La existencia de mecanismos de compensación sería fundamental para la integración latinoamericana. Si vemos el ejemplo europeo, los países más industrializados estuvieron siempre disponibles a subsidiar la debilidad exportadora de los países menos desarrollados. De ahí la existencia de una política agrícola común y de otras dinámicas que los mecanismos de integración latinoamericana nunca han considerado asumir.

ENRIQUE KRAUZE

El historiador, ensayista y editor mexicano, director de la Editorial Clío y de la revista cultural ‘Letras libres’, ha escrito más de 20 obras cargadas de crítica histórica, análisis político y reportaje periodístico. Viejo compañero de batallas de Octavio Paz, con quien trabajó más de veinte años, ocupa el sillón cuatro en la Academia Mexicana de Historia. Es un duro crítico de las ideologías tendientes al totalitarismo en América Latina.

4. Unión cultural

Teniendo tantos aspectos en común, nuestros países son en verdad distintos. La unión económica ha sido problemática y avanzaría más sobre la base de tratados múltiples de libre mercado. Pero hay una unión que hemos descuidado y que ha crecido sola, como una planta silvestre: la unión cultural. Hablo de unión como sinónimo de comunicación, de conocimiento mutuo. Hablamos un mismo idioma, tenemos condiciones sociales similares. Venimos del mismo tronco ibérico, muchos compartimos la herencia indígena, fuimos puerto de abrigo a migraciones del Este y el Oeste.

5. Conversación universal

Sea como fuera, con los nuevos instrumentos de conversación universal, debemos tender puentes de conocimiento entre nosotros. Al vernos en el espejo de otros países hermanos, los comprendemos mejor y nos comprendemos mejor. La cultura, la literatura, las humanidades, las artes, son nuestra mejor señal de identidad, nuestro aporte de convivencia a un mundo deshumanizado. La cultura libre —diálogo plural entre latinoamericanos— es nuestra mejor herencia y la mayor esperanza en el siglo XXI.

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VOTOOBLIGATORIO

Sab, 03/31/2012 - 07:57
MIENTRAS EN EL NORTE SON LOS ESTADOS UNIDOS AQUI EN EL SUR SOMOS LOS "ESTADOS *DESUNIDOS*" DE AMERICA......
Opinión por:

VOTOOBLIGATORIO

Sab, 03/31/2012 - 08:03
ES URGENTE Y MAS QUE UNA NECESIDAD LA INTEGRACION POLITICA, ECONOMICA Y SOCIAL DE SURAMERICA ANTE UN MUNDO CADA DIA MAS GLOBALIZADO....
Opinión por:

Abdón Parra

Sab, 03/31/2012 - 07:39
La OEA tiene un único patrón, Estados Unidos, quien toma las decisionesy las impone mediante los tejidos tenebrosos de la CIA, la compra de conciencias o simplemente la invación militar descarada. Con estas premisas, lo que llamamos LATINOAMÉRICA debería llamarse ANGLOAMÉRICA, ?no les parece?
Opinión por:

wggbpapcr

Vie, 03/30/2012 - 20:20
Tal vez tengamos todavía problemas para la integración económica y política, pero desde hace mucho tiempo la integración cultural nos ha convertido en un solo pueblo. La gran mayoría de la población de los países latinoamericanos, miramos como hermanos a los demás, orgullosos lo registramos y nos recibimos con las puertas abiertas en cada país de nuestra región.
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