Un paraíso a orillas del Sinú

Santa Cruz de Lorica ostenta una riqueza cultural sin precedentes por las diferentes corrientes migratorias que llegaron y su cercanía al río.

Una hilera interminable de casas bordea la ribera del río Sinú. A lo lejos, en el extremo derecho, unos cuantos pescadores vestidos con pantalonetas rasgadas y desteñidas por el paso del tiempo lanzan sus redes en busca de unos cuantos peces que son el sustento diario de la gran mayoría de los nativos de Santa Cruz de Lorica.

Durante siglos el río ha sido la fuente vital de subsistencia de los loriqueros, por ser el eje comercial que conectaba a la ciudad con el resto del país. Por allí salieron productos de toda índole: yuca, ñame, plátano, pescado, carne y más; además, fue la puerta de entrada de la migración sirio-libanesa en el siglo XX, que hoy son legado fundamental de la idiosincrasia y cultura del pueblo ribereño.

No en vano, durante un largo tiempo, los historiadores definieron a Lorica como la despensa comercial de Cartagena. Sin embargo, con la creación del nuevo departamento de Córdoba, en 1950, y la asignación de Montería como su capital, Lorica perdió importancia del panorama regional.

Como si eso fuera poco, la década de los 50 trajo consigo la apertura de nuevas obras, como puentes y carreteras, que desplazaron el protagonismo del río Sinú. Por esta razón muchos historiadores acuñaron la frase “El progreso se venga de Lorica”, para definir el período que cierra el capítulo del desarrollo del municipio hasta mediados del siglo XX.

Durante este tiempo de transición muchos de sus habitantes decidieron emigrar hacia Cartagena, otros a Venezuela y muchas empresas salieron de la ciudad buscando mejores condiciones económicas. Sin embargo, hoy Santa Cruz de Lorica se levanta como uno de los centros agroindustriales y ganaderos más importantes de la región Caribe.

Destino turístico

La cultura de Lorica se erige alrededor del centro histórico. La plaza de mercado, declarada Patrimonio Histórico Nacional, es una imponente construcción de estilo republicano con marcada influencia de la arquitectura andaluza y árabe.

Su techo rojizo en forma de cúpula, que contrasta con las numerosas entradas en su interior de columnas de arco color amarillo, recuerda que nos encontramos en la ribera del majestuoso río Sinú, muy cerca de la Ciénaga Grande y el mar Caribe.

En su interior se encuentran múltiples mercados de artesanías típicas de la región elaboradas en caña flecha, sombreros voltiaos, hamacas, sandalias, mochilas y toda clase de souvenires. Al lado se ubican los locales de bebidas aromáticas, café, chocolate y tintos, como el de doña Macedonia Navarro, quien lleva 52 años en este lugar y abre todos los días a las 2:00 de la madrugada cuando pescadores, dueños de famas y areneros comienzan su actividad.

La plaza de mercado también es el punto de encuentro para los pensionados, que se reúnen a discutir los problemas más relevantes del municipio. Al recorrerla es posible encontrarse con diferentes muestras de la gastronomía típica como el sancocho de bocachico, el rebollito de pescado desmenuzado, los patacones y el arroz con coco.

Al salir de allí está la parroquia Santa Cruz de Lorica, una bella edificación de color blanco del siglo pasado en la que se destacan dos balcones donde se aprecian las campanas traídas de Lisboa y en la parte posterior el reloj público italiano donado por la colonia sirio-libanesa en 1920.

A lo largo de la calle se pueden apreciar diversas construcciones como la casa de Ana Gabriela Sánchez, de estilo ecléctico y que se conserva intacta, donde antes funcionó un hospital que tuvo que ser cerrado por una epidemia de tuberculosis. En diagonal están el Palacio Municipal, el Club Lorica, la Casa 13 Columnas y la de la familia Martínez.

Todas ellas han sido testigos de los años gloriosos de este singular municipio, que ha tenido que pasar por diferentes desastres naturales como incendios, inundaciones y vaivenes políticos que fueron marcando paulatinamente el rumbo de su desarrollo y lo que ofrece hoy a sus habitantes y a los turistas.

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