Maravilla natural

Lugares que impactan la lente del fotógrafo. Destinos que maravillan al pasar. Escenarios que encantan por su originalidad. Montañas que se erigen como moles de belleza… Una porción de la naturaleza para disfrutar en Semana Santa.

1. Vista suprema de Ciudad del Cabo / Table Mountain en Sudáfrica

Hay lugares que se quedan grabados en la memoria. Escenarios que se destacan por la fuerza del color, de la composición, del clima y de la gente. Eso es lo que pasa con el Table Mountain, esa mole de roca que se ve a los lejos en las tierras del continente africano y es considerada la vigilante constante de la Ciudad del Cabo.

Un poco más de 1.000 metros tiene de altura y su ascenso puede hacerse caminando. Ese es tal vez uno de los más grandes atractivos y que reta a los centenares de turistas que buscan llegar a la parte más alta de la montaña para disfrutar de la mejor vista de la que es considerada la ciudad más turística de toda Sudáfrica.

En el ascenso existe una vegetación que hará placentera la caminata, pero si su salud no se lo permite, entonces podrá tomar un teleférico que le evitará el caminar. Conocido como Table Mountain Aereal Cableway, es una cabina que puede llevar en promedio a unas 50 personas a la vez, es circular y con amplios ventanales para poder tomar fotografías, pues los rayos del sol siempre hacen que las rocas de la montaña tomen distintos colores y frente a ella, la costa se ilumine con un azul radiante.

Y como los demás parques naturales, el Table Mountain National Park también tiene su amplia oferta de animales. Dicen los guías que no se ven leones desde 1802, pero sí se observan variedades de flora y fauna en el ascenso, tanto que han logrado ubicar especies vegetales como el fynbos, en vía de extinción.

2. La bahía de las rocas / Valle Halong, en Vietnam

Se trata de navegar. De viajar en medio de la naturaleza. De concentrase en la inmensidad de las rocas. De ver las montañas con una sábana verde de vegetación que parece vestirlas armónicamente. Así es el Valle de Ha-Long, una bahía, un paisaje considerado de los más hermosos del mundo.

El vehículo para vivir de cerca la experiencia es un junco, un sampán chino, velero tradicional asiático que lo llevará por entre los canales de agua (1.600 km2). Desde allí podrá observar las pequeñas islas que de acuerdo con los pobladores de la zona, tienen formas de animales, razón por la cual llevan nombres como tortuga o sapo. Y el viaje puede ser largo, pues también son los pobladores quienes cuentan que el número de estas pequeñas islas puede llegar a los 1.500, todas regadas por el norte de Vietnam.

La comodidad, como sucede en los paseos por los backwaters de Kerala, en el sur de la India, está asegurada. Las embarcaciones tienen habitaciones lujosas y la gastronomía es uno de sus fuertes: comida de mar absolutamente fresca. La recomendación es quedarse una noche en la bahía para grabar en su memoria un cielo despejado, un atardecer o amanecer único con rocas de fondo que superan en grandes proporciones el tamaño de su embarcación y para completar, un retrato de muchos barcos dragón (como también son conocidos los juncos) moviéndose de un lugar a otro.

Ha-Long es un Patrimonio de la Humanidad y de tradición vietnamita. Se dice que los creadores de esta porción del planeta fueron algunos dragones que, en una misión de defensa de esas tierras, se encargaron de lanzar grandes porciones de perlas y jade, las mismas que con el tiempo se convirtieron en las rocas que hoy atraen a millones de turistas.

3. Esquiando en los Alpes / Monte Cervino, Italia

Europa, el continente de los muchos destinos: de los históricos, de los religiosos, de los culturales, de los deportivos. También, de aquellas maravillas en las que una, por su magia, sigue sonando en cada una de las listas que buscan encontrar nuevas bellezas naturales en el mundo: el Monte Cervino.

Está en la frontera entre Italia y Suiza y es considerada la montaña más alta de los Alpes. Los esquiadores más osados y expertos logran en las pistas altas una oportunidad muy exclusiva, pues aun en Semana Santa las posibilidades de disfrutar sobre dos esquíes son posibles. Trekking en la parte media de la montaña también es ideal.

Sus senderos se han convertido en uno de los espacios más usados por los turistas y desde los pueblos base es posible iniciar algunos ascensos, otros requieren la ayuda de un teleférico. Una de las mejores experiencias en los Alpes que le permite al viajero conocer en una sola travesía bosques de niebla, cruces de glaciares y prados alpinos tan originales uno de otro que será posible toparse en las paradas con tres culturas que vigilan atentas el espacio turista: alemana, francesa e italiana.

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