Burbujeante paseo

Alemania es sinónimo de buena cerveza. Tiene una gran variedad de tipos de esta bebida y su importancia en la cultura es tan grande que no se concibe una comida sin su acompañamiento.

Un recorrido por los lugares en donde se degusta la más espumosa, efervescente y exquisita.

Colonia

Si hay algo que hizo famosa a esta ciudad es su cerveza, que lleva su mismo nombre en alemán, Kölsch, además de las típicas y gigantes salchichas llamadas Bockwurst. Este tipo de bebida sólo se produce en esta región del país germano, es clara, su tonalidad se torna amarilla brillante y tiene un sabor sobresaliente, pero no extremo, de lúpulo. Comparada con la cerveza estándar alemana, es decir la Pils, es menos amarga y con alta fermentación.

La Kölsch se sirve a una temperatura de 10 grados y en vasos cilíndricos, largos y delgados. En Colonia hay muchos bares para tomarse un exquisito jarro frío de esta cerveza única, que existe desde el año 874. En el casco antiguo de la ciudad se encuentra una vieja fábrica, la Sünner im Walfisch, en donde es posible beber una recién hecha. También se puede ir a alguno de los mejores cafés y bares ubicados en el Altstadt, la parte animada de Colonia, que en verano está llena de terrazas.

Alpirsbach

La mayoría de los visitantes de esta urbe van con un único objetivo: probar la cerveza de una fábrica especializada en la elaboración de este tipo de bebidas fermentadas, pero que a diferencia de las demás tiene una producción artesanal. Debido a ello, se considera de máxima calidad y se convirtió en la preferida de la zona de la Selva Negra alemana, al sur del país.

La planta de la fábrica de la amarga que se hace en esta localidad, denominada Kleiner Mönch, se construyó donde anteriormente se encontraba un monasterio de monjes benedictinos, que fue fundado en el año 1095 y disuelto durante la Reforma, en 1535, como claustro católico. Precisamente a éste se debe su nombre, que en español traduce Cervecería del Monasterio.

Jever

Es la ciudad que se especializó en la producción de la Pilsner, uno de los tipos de cerveza más conocidos en el mundo, por medio de la fábrica Friesisches Brahaus, que funciona desde 1848. Lo particular de esta bebida es que se toma a temperatura ambiente, es decir, entre los 15 y los 18 grados, y su sabor es ligeramente amargo.

Actualmente la fábrica, que en 1934 adoptó el nombre de la ciudad debido a que la cerveza se volvió muy famosa, está ubicada en el edificio más grande y uno de los más importantes de Jever.

Munich

Por tener una increíble oferta de cervecerías y además contar con la fiesta más grande del mundo que se celebra en torno a la bebida fermentada, esta ciudad es la mejor para beber una buena amarga en cualquier época del año.

Durante abril y mayo salen a la venta las Maibock, que son densas y tienen de seis a ocho grados de alcohol. En verano lo que más se bebe en los biergarten o jardínes de cerveza, lugares al aire libre donde se sirven las típicas pálidas de Munich, son las helles hechas a base de trigo.

Las cervecerías más famosas son: Augustiner, ubicada en el centro, la conocida casa de la cerveza o Hofbrauhaus, este lugar tiene las características propias de los bares alemanes. Otra opción es Schneider - Weisses Bräuhaus, donde se sirven cervezas de trigo, o Salvator Keller, recomendado para ir en marzo a tomar cerveza de la casa con 7.5% de alcohol en los recipientes de medio litro.

Bremen


Aunque este destino del noreste germano esté en último lugar, no significa que sea el menos importante, de hecho la cerveza que allí se produce, llamada Beck’s, es una de las más conocidas en el mundo. Además es una ciudad multifacética que ofrece historia, tradición, alta tecnología y ciencias.