Cuando no hay sexo en el matrimonio

Una de cada cien parejas que llevan años de convivencia, no han logrado tener relaciones sexuales. Uniones que no se consuman.

Francisco y Marta tuvieron un noviazgo normal: después de unos años de conocerse, los besos subieron de intensidad, al igual que las caricias. Sin embargo, nunca tuvieron relaciones sexuales porque los dos decían estar convencidos de que lo mejor debía llegar luego de la bendición. Ninguno confesó el temor que el sexo le provocaba, por temor a perder a su compañero. Pensaban, según cuentan, “que en el matrimonio todo se iba a arreglar”. Hoy llevan diez años de casados y la situación no cambió. En una década de convivencia, Francisco y Marta no han tenido relaciones sexuales. Dicen tener una intimidad sana, pues comparten juegos, caricias y…. pero no hay sexo.

El caso, que ellos no se atrevían a contarle a nadie porque sabían que no era algo normal, llegó al consultorio del psicólogo porque Marta, que ya ronda los 40 años, quiere tener hijos. Según una investigación del Centro Médico de Sexología y Psiquiatría de Argentina, este problema es frecuente en el 2% de las parejas. El director del centro, Adrián Sapetti, explica que “son personas casadas, en unión libre o novios que no pueden realizar el coito durante mucho tiempo”.

Sapetti explica en su página www.sexovida.com que estas parejas se las arreglan para no contar su problema. Incluso hay algunas que han llegado a concebir hijos “porque el hombre eyacula en la entrada vaginal y el parto se hace por cesárea”. Pero a Marta este método no le funcionó y luego de varios intentos y de que sus posibilidades para ser madre se están yendo con el paso de los años, decidió pedir ayuda.

“La aparente normalidad de estas uniones se rompe cuando alguno de los dos quiere tener hijos (generalmente es la mujer) y tiene que buscar ayuda, o aparece una tercera persona con la que sí pueden tener sexo”, explica Carmen Sora, sexóloga chilena.

Las causas del matrimonio no consumado (MNC), como se conoce esta situación, pueden ser físicas como el vaginismo (dolor en el momento de la penetración), eyaculación precoz o impotencia. El psicólogo Javier Medina explica que muchas mujeres evitan a sus parejas porque piensan que van a haber desgarros, sangrados y mucho dolor. Sin embargo, aclara que en el caso del MNC, también hay razones psicológicas. “Aquí se puede encontrar antecedentes de abuso, miedos y traumas. También personalidades obsesivas, angustia y hasta depresión que hacen que muchas personas desarrollen una ausencia de deseo”, explica Medina.

La disfuncionalidad se puede presentar en parejas de todas las edades que desarrollan una especie de complicidad que hace que duren juntos mucho tiempo, incluso se dedican a desarrollar otros aspectos de la relación como la economía, las relaciones sociales intensas, viajes, compras, familia… “Están unidos en el problema, pero existe amor entre ellos. Es una relación compleja porque hay conciencia de la falla, por eso deciden permanecer unidos. Es diferente al caso del hombre que tiene una amante y ya no vuelve a tocar a su mujer, o de cuando ella se consigue un gran amante y se enamora de él y le corta los servicios a su pareja”, explica Sora.

Gerardo González, sexólogo, dice que el problema en Colombia es más común de lo que se cree, pero las parejas no recurren a pedir ayuda. “Prefieren callar por la condena social, ¡que alguien no pueda tener sexo es insólito!, más aún en una sociedad tan genitalizada”.

Los expertos en el tema dicen que el síndrome del Matrimonio no Consumado (NMC) tiene solución, pero las parejas deben decidirse a hablar. “Con psicólogos, sexólogos y ginecólogos o urólogos se puede solucionar. Hay medicamentos para quitar los miedos y fobias y terapias para aprender a tener sexo”, señala un estudio del Centro de Educación, Terapia e Investigación en sexualidad (Cetis) en Buenos Aires, que sugiere que este tema debe empezar a investigarse porque los casos son frecuentes.

El abogado Diego García señala que no consumar el matrimonio puede llevar a que se pida la nulidad de la unión no solo en lo civil sino también a nivel religioso. “Es que la idea es llegar virgen al matrimonio, no permanecer así durante la duración de este”, dice García.

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