Editorial . LA TRAGEDIA INCREÍBLE OCURRIDA el fin de semana en Bogotá, en la que encontró la muerte el profesor universitario Diego Echeverry Campos, quien circulaba en su carro por la calle 63 y fue sorprendido por una “bala perdida”, mueve a reflexionar acerca de la importancia de ir más allá de la simple regulación del porte de armas que lideran las autoridades militares.