Alemania le declara la guerra a muñeca acusada de espionaje

Los posibles riesgos de hackeo obligaron a las autoridades a emitir una advertencia sobre este popular juguete.

Genesis Toys

“Destrúyanla con un martillo o enfrenten multas” de esta forma las autoridades alemanas buscan erradicar por completo a la muñeca ‘Mi Amiga Cayla’, un popular juguete que estaría recolectando -de forma ilegal- datos personales de millones de niños que mantienen "conversaciones" con ella.

El gobierno alemán que se caracteriza por sus estrictas reglas sobre protección de la privacidad, envió a miles de hogares, dentro de su territorio, un instructivo para que destruyan a Cayla, catalogada como un artículo de espionaje ilegal, según se determinó en una exhaustiva investigación.

Incluso, el pasado 17 de febrero, el Organismo Federal Alemán de Control de Redes, que se encarga de controlar el tema de telecomunicaciones en el país, prohibió su venta, compra y posesión.

Y es que a simple vista “Mi amiga Cayla” es sorprendente. Es capaz de responder preguntas sobre cualquier tema e incluso puede entablar una conversación en inglés o en español. Pero detrás de su inocente expresión, las autoridades han señalado que este juguete contiene un micrófono que funciona con tecnología Bluetooth y un altavoz. A través de la aplicación, Cayla procesa datos para poder "comunicarse" con los niños, capturando también sus conversaciones privadas.

De esa manera, esas aplicaciones convierten las frases en textos para obtener respuestas usando Google Search y Wikipedia, entre otras plataformas digitales. La aplicación que viene con esta muñeca incluye una sección titulada "información sobre el niño", la cual invita a los menores a completar información personal y les pide que introduzcan su localización IP.

Ken Munro, especialista en seguridad de Pen Test Partners, un organismo británico que ejecuta pruebas relativas a la seguridad de los productos y que analizó este caso, dijo en una entrevista con la BBC en enero 2015 que descubrió una vulnerabilidad en el sistema tecnológico que usaron los fabricantes de Cayla lo que le permite ser fácilmente hackeada.

"Padres, asegúrense de desconectar la muñeca cuando no la estén usando y de que el teléfono móvil o la tableta que utilizan esté protegido con código PIN, que sea seguro y esté actualizado", aconsejó Munro en una entrevista con la BBC en enero 2015.

Por el momento, el fabricante de Cayla, Genesis Toys, con base en Hong Kong está siendo investigada por el Departamento de Justicia de los EE.UU. y la Unión Europea por la supuesta recolección ilegal de datos personales.